Por Rubén McAdam 4 de marzo de 2026, 17:55 PM

En Río Oro, el parque vuelve a llenarse de risas, juegos y pañuelos de colores. Como cada semana, Guías y Scouts se reúne para compartir, aprender y crecer. Entre carreras y dinámicas, el movimiento mantiene viva una tradición que ha acompañado a generaciones de jóvenes costarricenses.

A la distancia, con una sonrisa serena, observa Yokonda Parker. No participa en las actividades, pero cada escena le resulta familiar. Allí, en ese mismo parque, su hijo formó parte de la tropa durante años. Fue en ese espacio donde aprendió a convivir, a respetar reglas, a asumir responsabilidades y a no rendirse ante las dificultades.

“Los Guías y Scouts le dieron estructura, amigos y valores”, recuerda.

Ese acompañamiento marcó una etapa decisiva. Según relata, el escultismo fue un entorno que fortaleció su carácter y le permitió enfrentar adversidades con disciplina. Hoy, aquel niño que corría con pañuelo al cuello es médico en Estados Unidos. Para su madre, el punto de partida estuvo en esas reuniones semanales en el parque.

En Costa Rica, el movimiento Guías y Scouts se fusionó oficialmente en 1976, consolidando un proceso que permitió integrar a niñas y niños, jóvenes mujeres y hombres bajo un mismo programa formativo. Desde entonces, el escultismo promueve liderazgo, servicio comunitario, trabajo en equipo y hábitos saludables.

Volver al lugar donde todo comenzó es, para Yokonda, una forma de reconocer el impacto de esos años. La tropa de Río Oro sigue reuniéndose cada sábado, sembrando valores en nuevas generaciones y recordando que el aprendizaje no siempre ocurre dentro de un aula.

A veces, un parque es más que un espacio de recreo. Puede convertirse en el punto de partida de historias que cruzan fronteras y se proyectan en el tiempo.

Conozca el reportaje completo sobre esta tropa y el impacto del escultismo en el video que aparece en la portada del artículo.

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