Por Rubén McAdam 22 de septiembre de 2026, 18:55 PM

Dicen que en medio de un bosque guanacasteco vive un personaje llamado Manchitas. Es un venado cola blanca que incluso se convirtió en protagonista de un libro conocido en la localidad y cuyas historias despertaron nuestra curiosidad. Por eso, Rubén McAdam, periodista de Más que noticias, emprendió una particular misión: adentrarse en el bosque para intentar encontrarlo. Lo que comenzó como la búsqueda de un venado terminó revelando todo un refugio de vida silvestre (ver video adjunto).

Nuestra aventura ocurre dentro del Refugio Nacional de Vida Silvestre Mixto Conchal, un área protegida ubicada en Reserva Conchal que fue establecida en 2009. Sus cerca de 40 hectáreas protegen una muestra del bosque seco tropical costero, uno de los ecosistemas más amenazados del país. Además, el refugio forma parte del Corredor Biológico Marino Costero Baulas-Conchal, por lo que funciona como un punto de conexión para la biodiversidad de esta zona de Guanacaste. Aquí, cada sendero puede convertirse en el lugar de encuentro con alguno de sus habitantes.

Mucho más que la casa de Manchitas

Mientras avanzábamos buscando alguna señal del famoso venado, descubrimos que Manchitas comparte este territorio con muchos vecinos. Entre la vegetación pueden encontrarse monos congo, pizotes, venados cola blanca, mapaches, armadillos, reptiles, pequeños mamíferos y numerosas especies de aves, tanto residentes como migratorias. 

El bosque funciona como alimento, refugio y corredor para animales que necesitan desplazarse por la región. Por eso, proteger unas cuantas hectáreas puede tener efectos que llegan mucho más allá de sus límites.

El refugio también conserva un ecosistema de manglar que cumple funciones fundamentales para la zona costera. Estos espacios sirven como refugio para diferentes especies, contribuyen a la captura de carbono y funcionan como una barrera natural frente a procesos como la erosión. Bosque y manglar conviven así dentro de un mismo espacio protegido. Mientras nosotros buscábamos un venado, alrededor ocurrían cientos de pequeñas interacciones necesarias para mantener saludable todo el ecosistema.

Conservarlo requiere también una intervención constante. En el refugio se desarrollan labores de monitoreo biológico, restauración de hábitats, reforestación y control de especies invasoras, además de iniciativas de educación ambiental. El espacio también recibe actividades vinculadas con investigación científica y busca promover un turismo responsable. De esta manera, quienes lo visitan pueden recorrerlo, pero también comprender por qué resulta importante protegerlo.

¿Encontramos a Manchitas?

Nuestra búsqueda tenía un objetivo muy concreto y bastante escurridizo. Caminamos entre árboles, observamos cuidadosamente el bosque y aprendimos que encontrar animales silvestres nunca está garantizado, precisamente porque este es su hogar y nosotros somos los visitantes. 

Pero siguiendo las pistas de Manchitas, terminamos descubriendo algo posiblemente más grande que la historia de un solo venado. Conocimos el ecosistema que permite que él y muchas otras especies continúen viviendo en libertad.

¿Apareció finalmente el famoso protagonista de aquel libro? La respuesta está en el video adjunto a esta nota, donde podrá acompañarnos en la búsqueda de Manchitas y conocer mucho más sobre el Refugio Nacional de Vida Silvestre Mixto Conchal.

Porque algunas veces uno entra al bosque buscando un animal y termina encontrando una historia mucho más grande: la del lugar que hace posible que todavía podamos salir a buscarlo.

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