Por Rubén McAdam 22 de mayo de 2026, 17:55 PM

En el centro de Cañas hay una mujer que prácticamente todo el pueblo conoce. No es alcaldesa ni política, pero todos le dicen lo mismo: "La Presidenta". Su nombre es Iris Umaña Cerdas, tiene 91 años y guarda una historia poco común para su época: fue la primera llantera mecánica de Cañas.

En una era en que la mecánica y las llanteras eran espacios dominados casi exclusivamente por hombres, doña Iris eligió abrirse camino trabajando entre herramientas, llantas y reparaciones. Con carácter firme y una disciplina que pocos igualaban, se ganó el respeto de toda la comunidad. Y aunque los años pasaron, su personalidad permanece intacta.

El apodo nació de una costumbre muy particular. Todos los días, doña Iris saca su sillón y se sienta frente a la puerta de su casa, con vista directa al parque de Cañas. Desde ahí observa cuanto ocurre: saluda a los transeúntes, conversa con los vecinos, ayuda cuando puede y también regaña a quienes se portan mal. Por eso muchos dicen, entre risas, que ella "vigila el pueblo".

Quienes conviven con ella aseguran que su energía sigue sorprendiendo. Su sobrina, Mercedes Umaña Cerdas, afirma que doña Iris es una mujer muy activa, conversadora y con un apetito que no pasa desapercibido. "Comelona como ella sola", dicen con cariño. Porque a sus 91 años, doña Iris come de todo y disfruta plenamente cada día.

Más allá de su historia como mecánica, doña Iris representa algo que en los pueblos pocas veces desaparece: esas figuras que se convierten en parte del paisaje y de la memoria colectiva. Personas que saludan a todos, conocen cada historia del barrio y hacen sentir acompañada a la comunidad entera. Y mientras siga sentada frente al parque, en Cañas todos saben que "La Presidenta" sigue al mando.

Puede repasar el reportaje completo en el video que está en la portada de este artículo.

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