Los Cuatro Fantásticos de Barva: los superhéroes que luchan por salvar el arte
Todos ellos comparten una preocupación: que el conocimiento artístico y las tradiciones que han acompañado al cantón durante generaciones continúen teniendo un espacio en el futuro.
En Barva de Heredia existe un equipo de superhéroes bastante particular. No utilizan capas para volar, tampoco poseen superfuerza ni pueden hacerse invisibles, pero tienen un poder que pocos dominan: convertir sus ideas en verdaderas obras de arte. Sus nombres son Jorge Bolaños, Rubén Vargas, Luis Arias y Sannia Vargas, cuatro artistas que decidieron unir sus talentos para enfrentar a un enemigo silencioso: el olvido de las tradiciones artísticas.
Juntos forman parte de una asociación de artesanos que busca mantener vivo el arte en esta comunidad herediana (ver video adjunto).
Como ocurre con cualquier equipo de superhéroes, cada integrante posee habilidades diferentes. Algunos dominan la escultura, otros transforman la arcilla y hay quienes han dedicado buena parte de su vida a promover espacios para que los artistas puedan desarrollarse. Sus herramientas no son armas extraordinarias, sino pinceles, materiales para esculpir y, sobre todo, una enorme imaginación. Con ellas han encontrado una manera de defender aquello que consideran valioso para su comunidad.
Cuatro artistas, cuatro superpoderes
Jorge Bolaños podría ser el veterano del equipo. A sus 71 años acumula cinco décadas de trayectoria artística, durante las cuales ha desarrollado su talento como escultor. Pero sus habilidades no terminan allí: también es payaso y atleta, una combinación tan particular que parece sacada de una historieta. Su experiencia lo convierte en uno de los integrantes que mejor demuestra que la creatividad no tiene edad.
Por otro lado, está Rubén Vargas, un escultor que encontró en la arcilla la posibilidad de dar vida a mundos extraordinarios. Su fascinación por la fantasía es tan grande que incluso acostumbra disfrazarse como parte de sus expresiones artísticas. En sus manos, un material aparentemente sencillo puede transformarse en personajes y figuras que parecen pertenecer a otro universo. Si este equipo tuviera un especialista en criaturas fantásticas, probablemente sería él.
Luis Arias tiene una misión diferente, pero igualmente importante. Es el fundador de la asociación que reúne a estos artesanos, una iniciativa que permite unir esfuerzos alrededor de una misma pasión. Porque incluso los superhéroes necesitan un lugar donde encontrarse, compartir sus conocimientos y trabajar por un objetivo común. En este caso, ese propósito es impulsar el arte y contribuir a su preservación en Barva.
La cuarta integrante es Sannia Vargas, escultora que completa este particular equipo. Su talento se suma al de sus compañeros para demostrar que una misma disciplina puede expresarse de múltiples maneras. Cada artista aporta su propia visión, sus técnicas y una forma diferente de interpretar aquello que lo rodea. Juntos encuentran en esa diversidad una de sus mayores fortalezas.
Una batalla contra el olvido
Aunque sus historias son distintas, los cuatro comparten una preocupación: que el conocimiento artístico y las tradiciones que han acompañado a Barva durante generaciones continúen teniendo un espacio en el futuro. Por eso, desde la asociación buscan mantener viva la actividad artesanal y demostrar que detrás de cada escultura existe mucho más que un objeto decorativo. Hay tiempo, aprendizaje, creatividad y una parte de la identidad de quienes la elaboran.
Su misión tampoco requiere enfrentarse a villanos de historieta. La verdadera batalla consiste en despertar el interés por el arte, valorar el trabajo de los artesanos y recordar que estas expresiones culturales necesitan personas dispuestas a practicarlas y transmitirlas.
Quizá nunca aparezcan en una película de superhéroes, pero en Barva de Heredia estos cuatro artistas ya tienen una misión que cumplir. Jorge, Rubén, Luis y Sannia continúan utilizando sus talentos para defender una parte importante de la cultura de su comunidad.
Porque no todos los superhéroes salvan al mundo de una catástrofe. Algunos simplemente evitan que olvidemos la belleza que somos capaces de crear con nuestras propias manos.

