Las pintas de enero: la tradición tica para “leer” el clima del año
Aunque muchos aún participan en esta costumbre, el Instituto Meteorológico Nacional ha señalado que se trata de una tradición popular sin base científica.
El 1.º de enero amanecí en la casa de doña Jeannette Vargas, en Palmares, compartiendo con su familia las primeras horas del año nuevo. Al día siguiente, la vi con una libreta sentada en su corredor, tomando nota del clima de ese día con una concentración que llamó mi atención.
“¿Qué está haciendo?”, le pregunté. Con una sonrisa respondió: “Estaba apuntando las ‘pintas de enero’”, una tradición costarricense que, según muchos, ayuda a “predecir” cómo se comportará el clima durante el resto del año (ver video adjunto).
¿Qué son las pintas?
Las pintas se refieren a observar y anotar el estado del tiempo durante los primeros días de enero. Cada día, desde el 1.º hasta el 12, se asocia con un mes del año: por ejemplo, lo que ocurre el 2 de enero correspondería a febrero, el 3 a marzo, y así sucesivamente.
Luego, entre el 13 y el 18 de enero, las “repintas” ayudan a completar el pronóstico tradicional, marcando condiciones por la mañana y por la tarde. Los creyentes de esta costumbre consideran que, al analizar esos registros, pueden anticipar si un mes será lluvioso, seco o templado.
Esta práctica tiene raíces profundas en las comunidades rurales y en la historia agrícola del país, cuando los conocimientos ancestrales sobre el clima eran esenciales para planificar siembras y cosechas.
Tradición sin respaldo científico
Aunque muchos aún participan en esta costumbre, el Instituto Meteorológico Nacional ha señalado que las pintas son una tradición popular sin base científica para predecir el clima. El clima en Costa Rica está influenciado por una serie de factores meteorológicos complejos que no se pueden anticipar únicamente con las observaciones de los primeros días del año.
Aun así, las pintas siguen siendo una forma especial de comenzar el año, una mezcla de folclore, memoria familiar y conexión con la naturaleza que muchas personas como doña Jeannette valoran como parte de su identidad cultural. Y mientras ella sigue apuntando cada día en su libreta, no solo anota el clima… sino también un ritual que conecta el pasado con el presente en cada enero.

