Doña Meche transforma la rutina del campo en una celebración diaria
Entre gallinas, café y pan casero, una mujer transforma los quehaceres del campo en un acto de identidad, alegría y memoria heredada.
En San Gabriel de Santo Domingo de Heredia, la rutina diaria se vive con música y movimiento. Allí, Sonia Flores, conocida por todos como Doña Meche, ha convertido cada jornada en un homenaje constante a la vida rural y a la memoria de su abuela.
Cada mañana comienza alimentando a las gallinas entre cantos y pasos de baile. Para Doña Meche, el trabajo del campo no es solo una obligación, sino una oportunidad para celebrar la vida. Vestida con traje campesino, cuida sus plantas rodeada de flores y melodías que llenan la casa de color y ritmo.
Más tarde, prepara café y cocina pan casero para sus cinco hijas. En la cocina se mezclan sabores tradicionales, canciones y recuerdos familiares que han pasado de generación en generación. Cada receta y cada gesto son una forma de honrar el legado campesino.
Hasta los quehaceres más simples se transforman en celebración. Barrer, limpiar o cocinar se hacen al ritmo de cantos y pasos de baile, convirtiendo la rutina en un espectáculo cotidiano que contagia alegría y sentido de pertenencia.
Con su ejemplo, Doña Meche invita a rescatar las tradiciones del campo costarricense. En su casa, el café recién hecho, la buena música y el pan casero no solo alimentan el cuerpo, sino también el alma y los lazos familiares.
Para conocer más de su historia y verla en acción, le invitamos a repasar el reportaje en el video disponible en la portada del artículo.

