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Todos los días, Don Iginio tiene una tarea muy particular. Ordeñar sus cabritas para sustentar a todo el que se antoje en Puriscal y para dar el sustento a la familia.

El sale al pueblo a vender su famosa leche de cabra y es que de este producto solo se hablan cosas buenas.

Él comenzó con pocos animalitos y al día de hoy tiene toda una granjita en su casa.

Cada bolsa de leche la vende a 500 colones y el litro a 2 mil.