Por Rubén McAdam 13 de enero de 2026, 18:55 PM

Hace tres años, Deiver Marín Picado tomó una decisión que cambiaría su vida: dedicarse por completo a la pintura. Hoy es emprendedor, artista y un ejemplo de resiliencia. Junto a su esposa, Guiselle Fonseca, lidera un proyecto donde el arte no solo embellece espacios, sino que también cuenta una historia de lucha y amor (ver video adjunto).

Deiver siempre tuvo afinidad por el dibujo y la pintura. Ese gusto nació por el ejemplo de su padre, quien desde pequeño le enseñó a observar el mundo con ojos creativos. Sin embargo, hace 15 años, su vida dio un giro inesperado cuando una bacteria afectó su médula espinal. La condición lo llevó incluso a utilizar una silla de ruedas, enfrentando un proceso físico y emocional complejo.

El arte como motor para seguir adelante

Lejos de rendirse, Deiver encontró en la pintura una forma de sanar, expresarse y reconstruirse. Hace tres años decidió convertir esa pasión en su principal fuente de ingreso, realizando pintas y trabajos artísticos que hoy forman parte de su emprendimiento.

A su lado ha estado siempre Guiselle, su esposa y también emprendedora. Llevan 10 años de relación, de los cuales siete fueron de noviazgo, y juntos han aprendido a levantarse, reinventarse y apoyarse en cada etapa.

Un proyecto hecho con talento y perseverancia

El emprendimiento, llamado D’GUISS, representa mucho más que un negocio: es la suma del talento de Deiver y el respaldo constante de Guiselle. Cada obra es una muestra de que las limitaciones físicas no definen los sueños ni el alcance de una persona.

Para quienes deseen conocer su trabajo o contactarlos pueden hacerlo al 8719-2250.

La historia de Deiver Marín demuestra que el arte también puede ser una forma de resistencia, y que cuando el amor y la determinación caminan juntos, siempre hay una nueva oportunidad para empezar.

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