Con 95 años siembra alegría en Santa Bárbara de Heredia
Don Marino demuestra que la edad no es un límite cuando se vive con entusiasmo y pasión por la vida.
En el corazón de Santa Bárbara de Heredia vive Marino Campos, un personaje entrañable que ha convertido la alegría en su mejor cosecha. A sus 95 años, demuestra que la edad no es un límite cuando se vive con entusiasmo y pasión por la vida.
Don Marino pasa sus días en su finca, donde no solo cultiva la tierra, sino también sonrisas. Mientras trabaja, canta y baila, llenando el ambiente de energía positiva. Para él, la música es mucho más que un pasatiempo: es el secreto de su larga y feliz existencia.
Padre de siete hijos, su historia está marcada por el amor y la resiliencia. Tras enviudar, encontró en el baile una nueva forma de seguir adelante. Se integró a un grupo de adultos mayores, donde aprendió a bailar y redescubrió la alegría de compartir. Quienes lo conocen aseguran que su actitud es contagiosa y que transmite un mensaje sencillo pero poderoso: la felicidad está en disfrutar cada momento.
Su vida es un recordatorio de que la música, el movimiento y una buena actitud pueden mantener joven el corazón. En Santa Bárbara, Don Marino no solo cultiva su finca, también cultiva inspiración para toda una comunidad.

