Por Rubén McAdam 7 de enero de 2026, 18:30 PM

En Santa Ana vive Camilo Granja, un niño de apenas 9 años que sorprende por su talento con la palabra. Es retahilero, recita bombas, domina las retahílas y, como si fuera poco, también toca el piano. Su mamá lo describe con una frase que lo resume todo: “es un señor en el cuerpo de un niño” (ver video adjunto).

Su amor por la oralidad nació gracias a su abuelita, quien lo motivó desde la escuela a jugar con las palabras, memorizar versos y disfrutar del lenguaje. Lo que empezó como un ejercicio escolar pronto se convirtió en una pasión que Camilo asumió con disciplina y entusiasmo.

Talento que ya es campeón

Con el paso del tiempo, Camilo comenzó a participar en concursos, donde no tardó en destacar. Su forma de expresarse, su seguridad al hablar y su capacidad para conectar con el público lo llevaron a coronarse como campeón nacional de oratoria, un logro que pocos alcanzan… y menos a su edad.

Quienes lo escuchan coinciden en algo: Camilo no recita, interpreta. Sus palabras salen con naturalidad, como si llevara décadas sobre los escenarios.

Un niño que honra la tradición

En tiempos donde la inmediatez domina, Camilo representa una bocanada de aire fresco. Su amor por las bombas, las retahílas y la oratoria mantiene viva una tradición oral que se transmite de generación en generación.

Camilo Granja demuestra que el talento no tiene edad y que, a veces, las voces más sabias vienen en cuerpos pequeños.

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