Por Juan Carlos Zumbado 13 de agosto de 2026, 18:55 PM

Hay trabajos que enseñan... y otros que dejan huella en el corazón. Hoy Juank Zumbado aceptó el reto de convertirse en profesor de estimulación temprana, una experiencia llena de aprendizaje, juegos y mucho cariño (ver video adjunto).

Visitamos la Escuela España, ubicada en Belén de Heredia, donde cerca de 20 estudiantes participan en el programa de estimulación temprana.

Aquí cada actividad tiene un propósito. A través del juego, la música, el movimiento y diferentes ejercicios, los pequeños fortalecen habilidades fundamentales para su desarrollo físico, cognitivo, social y emocional.

La encargada de guiar a Juank en este desafío fue Rocío Espinoza, profesora de estimulación temprana, quien le explicó que cada sesión está cuidadosamente planificada para responder a las necesidades de los niños.

Las clases tienen una duración de dos horas y se trabajan en grupos de cinco estudiantes, lo que permite brindar una atención mucho más personalizada y acompañar el ritmo de aprendizaje de cada uno.

El reto para Juank fue mantener la atención de los pequeños, cantar, jugar, contar cuentos, dirigir dinámicas y, sobre todo, conectar con ellos desde el afecto y la paciencia.

Y aunque parecía una tarea sencilla, rápidamente descubrió que ser profesor de estimulación temprana requiere creatividad, sensibilidad, mucha energía... y una enorme vocación de servicio.

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