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La primera cuando la familia Mora, ubicada en Liberia de Guanacaste, decidió adoptarla, la segunda cuando evitaron que muriera tras ser atropellada. Estas personas demuestran que los animales merecen el respeto y amor de los humanos.

Ahora Evita tiene solo tres patas, pero el amor incondicional de su familia la ha hecho adaptarse muy bien ante la situación.

Esta una historia para los amantes de los animales.