Perros de rescate: los héroes de cuatro patas que detectan vida entre escombros
Estos animales han sido una pieza clave para la localización de personas con vida tras los terremotos en Venezuela. ¿Cómo se entrenan? En esta nota le contamos.
Los perros de búsqueda y rescate no son mascotas, sino animales de trabajo entrenados para localizar personas vivas bajo escombros, estructuras colapsadas o deslizamientos.
Según explicó Erik Monge Casasola, de la Unidad Canina del Cuerpo de Bomberos de Costa Rica, el proceso de selección inicia incluso antes del nacimiento.
“Lo ideal es escogerlos desde que no se han concebido. Se eligen padres con características físicas y psicológicas para perros de trabajo”, indicó.
El objetivo es obtener animales con impulsos elevados, valentía y alta disposición para trabajar con humanos.
“Un perro de trabajo es un perro valiente, fuerte, con altos impulsos y sociable”, agregó.
Tras el nacimiento, los cachorros permanecen con la madre hasta los cuatro o cinco meses. En esa etapa aprenden conductas básicas dentro de la manada, como comunicación y jerarquía.
Luego inicia un proceso de socialización y habituación. Los perros son expuestos a distintos entornos para prepararlos para escenarios de emergencia.
“Llevamos al perro a diferentes ambientes para que genere confianza”, explicó.
Vea aquí cómo trabajan estos animales:
El entrenamiento se basa principalmente en la motivación mediante juego y recompensa. El animal asocia el hallazgo de una persona con un estímulo positivo.
“Se asocia el olor a persona viva con el juguete. Cuando encuentra a la persona, el compañero le da el premio”, detalló Monge.
En etapas avanzadas, los ejercicios incluyen múltiples escondites para aumentar la dificultad de búsqueda. El perro debe marcar cada hallazgo hasta recibir la recompensa final.
El especialista explicó que los canes identifican el olor humano asociado a la respiración.
“El olor principal es el dióxido de carbono más moléculas del aliento humano”, indicó.
Cuando localizan a una persona con vida, realizan un marcaje activo, que consiste en ladrar de forma constante en el punto exacto hasta la llegada del guía.
Sobre el trabajo en escenarios como los de Venezuela, Monge descartó que los perros se vean confundidos por olores de personas fallecidas.
“No están dispersos. Están acostumbrados al olor de persona viva”, afirmó.
Agregó que su entrenamiento les permite priorizar el objetivo de búsqueda.
“El perro tiene una capacidad superior de olfato y descarta otros olores hasta llegar al que fue entrenado”, señaló.
Entre las razas más utilizadas en Costa Rica destacan el pastor belga malinois, labrador retriever, golden retriever y pastor alemán de línea de trabajo. Sin embargo, también se evalúan perros mestizos con base en sus impulsos y condiciones de salud.
“No todos los perros sirven. Puede ser un boleto de lotería”, comentó Monge al referirse a los ejemplares que no cumplen con los requisitos.
El retiro de estos animales se da generalmente a partir de los ocho años o antes si presentan lesiones. En muchos casos, pasan a vivir con sus guías o compañeros de unidad.
“Yo adopté el perro con el que trabajé. Pasó de ser perro de trabajo a ser parte de mi casa”, relató.
La Unidad Canina del Cuerpo de Bomberos de Costa Rica se mantiene activa las 24 horas del día, los siete días de la semana, para atender emergencias en todo el país.
"Somos un binomio. Trabajamos como compañeros”, concluyó.


