Por Mariana Valladares 5 de septiembre de 2026, 8:00 AM

La leucemia felina es una enfermedad viral que puede debilitar el sistema inmunitario de los gatos y aumentar el riesgo de otros problemas de salud.

El virus se transmite principalmente mediante el contacto cercano y prolongado entre gatos. La saliva y otras secreciones pueden facilitar el contagio. 

Los animales con acceso al exterior también pueden tener mayor exposición, especialmente si entran en contacto con gatos cuyo estado de salud se desconoce.

Uno de los principales riesgos es que un gato infectado puede permanecer durante un periodo sin presentar señales evidentes. Por eso, los controles veterinarios y las pruebas diagnósticas tienen un papel importante.

“Cuidar a un gato implica ir más allá de atenderlo cuando presenta signos de enfermedad. La medicina preventiva permite evaluar sus riesgos particulares y establecer un esquema adecuado de vacunación, desparasitación y controles periódicos”, explicó la veterinaria Audrey Kauffmann.​

La prevención es clave

La vacunación puede ayudar a reducir el riesgo de infección en gatos con posibilidad de exposición al virus. El médico veterinario debe determinar si el animal necesita esta vacuna y cuál es el esquema adecuado.

Para tomar esa decisión se consideran factores como la edad, el estado de salud, el estilo de vida y el contacto con otros gatos.

“Cada gato tiene necesidades diferentes según su edad, estilo de vida y nivel de exposición”, indicó Kauffmann.

También es importante mantener controles periódicos. Estos permiten detectar cambios en el estado de salud del animal y establecer medidas de prevención según sus necesidades.

Vacunación y desparasitación no son lo mismo

La vacunación y la desparasitación cumplen funciones diferentes.

Las vacunas ayudan a prevenir determinadas enfermedades infecciosas. La desparasitación permite controlar parásitos internos y externos que pueden afectar la salud del gato.

Ambas forman parte de las medidas de cuidado preventivo. Su aplicación debe ajustarse a las características de cada mascota.

“Convertir la prevención en un hábito permite tomar decisiones más informadas sobre el cuidado de nuestras mascotas. El acompañamiento del médico veterinario es fundamental para determinar qué medidas necesita cada gato y mantenerlas actualizadas a lo largo de su vida”, afirmó Kauffmann.

Según la Encuesta Nacional de Hogares 2024 del INEC, en Costa Rica hay aproximadamente 956.185 gatos que forman parte de los hogares.

Además de cumplir con los controles veterinarios, usted puede vigilar cambios en el comportamiento, la alimentación, el peso o la condición física de su gato.

Ante cualquier cambio que genere preocupación, lo recomendable es consultar con un médico veterinario. Una valoración oportuna permite determinar si existe algún problema de salud y definir el tratamiento o las medidas de prevención necesarias.

La tenencia responsable también incluye mantener al día las vacunas, controlar los parásitos y conocer los riesgos a los que está expuesto cada animal.

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