Por Mariana Valladares 21 de febrero de 2026, 8:42 AM

Superar una intoxicación no siempre significa que una mascota quede completamente fuera de peligro. Aunque muchos perros y gatos logran sobrevivir, algunos pueden desarrollar secuelas permanentes, especialmente a nivel neurológico, gastrointestinal o renal, según explicó el médico veterinario Wilson Bonilla, de la Universidad Nacional (UNA).

De acuerdo con el especialista, las consecuencias dependen directamente del tipo de sustancia que provocó la intoxicación. 

“Hay pacientes que se intoxican y no presentan secuelas, pero también hay otros que quedan con daños moderados o severos”, detalló.

Entre las afectaciones más frecuentes se encuentran los trastornos neurológicos. Bonilla señaló que los animales que estuvieron expuestos a sustancias que dañan el sistema nervioso central pueden presentar temblores, dificultades para caminar, salivación excesiva, problemas para dormir o una marcha descoordinada, conocida como ataxia. En algunos casos, estas secuelas son permanentes.

Un ejemplo común ocurre con ciertas razas de perros, como los collies o pastores, que no pueden procesar adecuadamente medicamentos como la ivermectina, un componente presente en algunos desparasitantes. Aunque el animal sobreviva, puede quedar con temblores o alteraciones motoras de por vida.

También existen secuelas a nivel digestivo. Algunos pacientes desarrollan sensibilidad crónica en el sistema gastrointestinal, lo que obliga a mantenerlos con dietas blandas o de cuidado gástrico debido al daño en la mucosa intestinal.

En los gatos, aunque las intoxicaciones son menos frecuentes, pueden presentarse daños renales severos. Bonilla alertó sobre plantas como los lirios, altamente tóxicas para los felinos. 

“Algunos gatitos sobreviven, pero quedan con predisposición a enfermedades renales y requieren dieta especial, suplementos y vigilancia constante”, explicó.

Otro riesgo poco conocido es el contacto con secreciones de sapos. En estos casos, además del daño neurológico, algunos perros desarrollan una conducta de búsqueda repetitiva, ya que la sustancia tiene un componente adictivo, lo que aumenta la probabilidad de nuevas intoxicaciones.

Intoxicación durante el embarazo

Bonilla también advirtió sobre los peligros cuando una hembra se intoxica estando preñada. Dependiendo del tipo de tóxico y del momento de la gestación, pueden ocurrir abortos, partos prematuros o malformaciones en los cachorros.

“Entre más temprano ocurra la intoxicación en la preñez, mayor es el riesgo de alteraciones en el desarrollo de los fetos”, indicó. 

Sin embargo, si la madre y las crías sobreviven sin complicaciones, en teoría no debería haber afectación en la capacidad reproductiva futura.

Qué hacer ante una intoxicación

La recomendación principal del veterinario es actuar con rapidez y no intentar remedios caseros. Lo primero es alejar al animal de la sustancia, identificar a qué estuvo expuesto y llevarlo de inmediato a una clínica veterinaria.

“Es clave decirle al profesional exactamente qué consumió o con qué tuvo contacto. Incluso llevar una muestra o una foto puede marcar la diferencia en el tratamiento”, afirmó.

Bonilla desaconsejó el uso de prácticas populares como dar leche, limón o carbón común, ya que pueden empeorar la situación y provocar aspiración de líquidos hacia los pulmones.

Además, recomendó que los dueños tengan identificadas previamente las clínicas de emergencia disponibles en su zona. 

“Muchas intoxicaciones ocurren de noche, y perder tiempo buscando dónde atenderlos puede ser fatal”, concluyó.

Youtube Teletica