¿Cuál es la diferencia entre leishmaniasis visceral y gusano barrenador?
La leishmaniasis es una infección parasitaria transmitida por mosquitos. Un estudio científico internacional asegura que hay diagnósticos autóctonos en Guanacaste y el Valle Central.
La reciente confirmación en Costa Rica de casos autóctonos de leishmaniasis visceral en perros ha generado confusión entre la población, especialmente por su similitud con el gusano barrenador, una enfermedad ampliamente conocida en el país por afectar al ganado.
Sin embargo, aunque ambas pueden provocar lesiones visibles y ser graves, no tienen relación entre sí ni se transmiten de la misma forma.
La leishmaniasis es causada por parásitos microscópicos del género Leishmania, mientras que el gusano barrenador corresponde a larvas de mosca que se desarrollan directamente en heridas abiertas de los animales.
Un parásito que también puede afectar la piel
Según explicó el veterinario Víctor Montenegro, coordinador del Laboratorio de Parasitología de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional (UNA) e investigador del estudio, la leishmaniasis no siempre es visceral.
“Existen formas cutáneas de leishmaniasis que producen úlceras en la piel, muy parecidas a lo que la gente recuerda como el papalomoyo. En esos casos, el parásito se queda en la piel, pero igual puede ser una enfermedad crónica y difícil de curar”, indicó.
En perros, estas formas cutáneas se manifiestan con lesiones crónicas que no cicatrizan, pérdida de pelo en hocico, orejas o patas y heridas húmedas o con bordes engrosados.
Aunque se parecen al gusano barrenador, no hay larvas visibles, ni olor, ni tejido destruido, como en ese caso.
La forma más grave: leishmaniasis visceral
El estudio publicado en Frontiers in Veterinary Science confirmó que en Costa Rica ya circula la especie Leishmania infantum, la cual provoca una forma más grave conocida como leishmaniasis visceral.
En estos casos, el parásito no se limita a la piel, sino que invade órganos internos como hígado, riñones y médula ósea. Esto puede generar anemia severa, fallos renales, pérdida extrema de peso, fiebre persistente y, sin tratamiento, la muerte del animal.
“Si el perro desarrolla la enfermedad de forma clínica y no se trata, es muy probable que muera”, advirtió Montenegro.
¿Y el gusano barrenador?
El gusano barrenador afecta principalmente a ganado bovino, caballos, cerdos y menos común, mascotas y personas, de forma tópica.
Se presenta cuando una mosca deposita huevos en una herida, de donde nacen larvas que se alimentan del tejido vivo. Es una enfermedad muy visible, dolorosa y de rápida evolución.
Aunque suele ser curable con tratamiento oportuno, también puede ser mortal si no se atiende, especialmente en animales debilitados.
En humanos, ambas pueden complicarse
Montenegro recordó que la leishmaniasis es una enfermedad zoonótica, es decir, se transmite de animales a personas a través del mosquito vector.
En humanos puede presentarse como lesión cutánea crónica o en forma visceral, con afectación de órganos, anemia y necesidad de hospitalización.
“En Costa Rica ya se han documentado casos en niños con la forma visceral, que requirieron internamiento por la gravedad del cuadro”, señaló.
En el caso del gusano barrenador, aunque no es zoonótico en el mismo sentido, también puede afectar a personas si una mosca deposita huevos en una herida abierta, provocando una miasis que puede complicarse si no se trata.
Llamado a no confundir
El especialista insistió en que no toda herida es gusano barrenador y que las lesiones crónicas sin larvas visibles deben investigarse.
“Hay enfermedades mucho más silenciosas, como la leishmaniasis, que pueden pasar desapercibidas durante meses y cuando se detectan ya el daño es severo”, concluyó.
La recomendación es clara tanto para dueños de mascotas como para productores: cualquier lesión persistente, pérdida de peso inexplicable o deterioro progresivo debe ser evaluado por un veterinario cuanto antes.

