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En el marco del Día Mundial de la Diabetes, que se conmemora el 14 de noviembre, ¿sabía que las mascotas también pueden desarrollar la enfermedad?

Esto podría ocurrir por una mala alimentación, falta de ejercicio o aumento de peso.

La diabetes la padecen, aproximadamente, cinco de cada 1.000 perros y tres de cada 1.000 gatos.

Polo Jerez, quien es gerente técnico de MSD Animal Health en América Central, Caribe y Ecuador, se refiere a la importancia del compromiso de los propietarios de animales de compañía por supervisar la salud y los hábitos de estos.

“Al igual que los humanos, los perros y los gatos pueden desarrollar diabetes, de hecho, es una enfermedad que va en aumento. La mala alimentación con exceso de carbohidratos, el sedentarismo y el aumento de peso son factores que incrementan el riesgo de que nuestras mascotas desarrollen diabetes mellitus. Esta enfermedad crónica se da cuando hay insuficiencia de insulina e incapacidad de asimilar la glucosa”, explicó Jerez.

Problemas oculares o de la piel pueden ser manifestaciones físicas de enfermedades metabólicas como la diabetes. 

Existen algunas señales que nos pueden indicar que nuestro perro o gato ya tiene dicha enfermedad, por lo que es importante llevarlo a revisión con el médico veterinario.

1.    Come en exceso (polifagia): las células son incapaces de quemar proteínas, grasas y azúcares de forma normal, por lo que no llegan a saciarse y piden más alimento.
2.    Orina más de lo normal (poliuria) y toma mucha agua (polidipsia): el azúcar sale a través de la orina, llevándose también el agua del cuerpo. Debido a esto, un perro o gato con esta condición, tiene sed excesiva y toma más agua de lo habitual, ya que necesita más líquido.
3.    Se cansa mucho: al no ser capaz de absorber el azúcar necesario en la sangre por la falta de insulina, el perro o gato no genera la energía que necesita, por lo que se ve cansado, decaído o deprimido.
4.    Pérdida de peso: por la falta de glucosa, el cuerpo utiliza las grasas almacenadas de los músculos para producir energía, lo que provoca que el animal pierda peso rápidamente. Esta pérdida de peso sucede aunque el apetito no disminuya.

“La diabetes en perros o gatos puede derivar en consecuencias mayores como glaucoma y cistitis. Además, los hace más propensos a infecciones, debido a que el proceso de cicatrización es más lento”, agregó el experto.

Esta enfermedad tiene mayor incidencia en animales de edad avanzada, de siete años en adelante. También, existen algunas razas con mayor predisposición a presentar diabetes: Salchicha, Poodle, Pincher miniatura, Shau shau, Beagle, Doberman y Golden retriever. En gatos no existe predisposición de raza; sin embargo, los machos son más propensos a padecerla.

Para detectar oportunamente la diabetes y otras enfermedades, las visitas donde un especialista son fundamentales. Lo recomendable es llevar a nuestro perro o gato al veterinario mínimo una vez al año. Si es adulto, por lo menos dos veces al año para realizar los exámenes y análisis necesarios para verificar su salud.

Los perros y gatos que han sido diagnosticados con diabetes pueden llevar una vida saludable y plena siguiendo los cuidados establecidos.

El tratamiento debería incluir una dieta baja en carbohidratos y con control de grasas, ejercicio, cuidado de heridas, control de la administración de la dosis de insulina, según el tamaño y raza.

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