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La Asociación Nacional Protectora de Animales (ANPA) es una organización con un recorrido de más de 40 años; de hecho, es la más antigua en Costa Rica, con una trayectoria que data desde 1980.  

Conversamos con Gisela Vico, presidenta de ANPA, quien nos amplió sobre los avances en bienestar animal que ha tenido el país en las últimas cuatro décadas.

Labor de ANPA

Esta asociación cumple con una serie de objetivos para asegurar el bienestar animal. Principalmente, se dedican a realizar campañas de castración masivas para controlar la población de perros y gatos, las hacen todas las semanas en diferentes partes del país.

“También somos un componente educativo súper fuerte con el fin de enseñarles a las personas a ser más responsables con sus animales. No es sólo castrarlos, es mantener los protocolos de medicina preventiva, accionar cuando se enferman, entender su lenguaje, la importancia de socializarlos, entre otros”, explicó Vico, quien inició como voluntaria en 1990.

ANPA ha tenido un gran rol en la educación sobre el bienestar animal. La asociación ha creado varias obras de teatro para niños. Una se llama ¿Por qué me ladra? y abarca la historia de una chica llamada Camila y su perro Max. En resumen, la niña entra en la mente de su mascota para entender por qué ladra tanto y así consigue comprenderlo mejor.

Otra de sus obras se titula Territorio de dos y es sobre la problemática que viven los gatos en las calles y las amenazas a las que se enfrentan. Estos shows se presentan en las escuelas y municipalidades.

“En cada comunidad vamos reclutando personas claves que lleven el mensaje de bienestar animal y que tengan la capacidad de resolver los casos. El programa más fuerte que estamos desarrollando ahorita es el de Talamanca, que inclusive una joven ya empezó a estudiar veterinaria”, acotó Vico.

Avances en los últimos 40 años

Según la presidenta de ANPA, el tema de los animales callejeros está envuelto por muchos mitos. Hace 15 años, la asociación participó en un estudio que hizo la Sociedad Mundial para la Protección de los Animales. En esta investigación los voluntarios debían perseguir a un perro durante 24 horas para corroborar si realmente se trataba de un perro de la calle.

“Nos dimos cuenta de que más del 90% de los perros tienen, en algún momento, un lugar seguro a donde llegar, entonces son perros en la calle, pero no son perros de la calle, esa es la diferencia. Son perros que salen en las mañanas con sus dueños a darse una vueltica, la mamá deja a la chiquita en la escuela y se regresa a su trabajo en bus, entonces el perrillo se queda por ahí cerca y se va al parque. Incluso vimos que tenían estrategias para pedir comida, es algo increíble, se acercaban a una carnicería y a un restaurante y ahí les tiraban comida. A cierta hora comenzaban su ruta de regreso a la casa, de la cual salieron en la mañana, pero pasaron todo el día en la calle, y así nos pasó en la gran mayoría de los casos que registramos”, dijo Vico.

Entonces concluyeron que en Costa Rica hay una muy alta tolerancia al perro “callejero”, tanto para verlo como para dejarlo vivir en paz, como las mismas familias costarricenses que permiten que sus perros pasen la mayor parte del día en la calle, sin sentir mayor estrés ni miedo de que les pase algo.

Además, notaron que la mayoría de los perros no entran en la clasificación de perros en abandono porque tienen acceso a lo básico: alimentación y un lugar donde dormir.

“Yo soy voluntaria de ANPA desde el año 1990 hasta hoy he visto un cambio impresionante para bien. Lo que pasa es que las redes sociales en ese entonces no existían como ahora. Todos los casos que ocurren en el país, hasta los más crueles, todos se enteran por las redes sociales. Entonces uno se siente que está muy cargado emocionalmente por el tema de maltrato, pero en la realidad yo creo que hemos mejorado muchísimo y ya hay un porcentaje altísimo de personas que adoptan animales en casa, que igual sigue siendo un porcentaje más bajo respecto a animales de raza que se compran”, agregó Vico.

En otros aspectos que ha mejorado el país es que se ha aumentado muchísimo el porcentaje de personas que sacan a pasear a sus animales con correa y con collar, y hasta recogen las heces del animal de la vía pública. El país ahora tiene parques para perros, espacios que en 1990 no existían.

“El número de castraciones ha aumentado notablemente, es increíble, antes en una campaña se lograban castrar a 10 animales y ahora en un día se pueden operar a 100 animales perfectamente. También la conciencia, porque antes sólo se castraban a perras hembras y ahora se castran más gatos y perros machos. De cada 10 animales, antes uno era macho (en las castraciones) y ahora de 10 hay cinco machos y cinco hembras”.

Otro aspecto relevante es que antes, cuando al ANPA llamaban a reportar un perro atropellado y ellos buscaban voluntarios para recogerlo, cuando llegaban al sitio el perro estaba ahí y a veces podía tener hasta dos días de muerto en el mismo lugar. Pero ahora, llaman por un perro atropellado y cuando envían al voluntario y este llega, el perro ya no está porque alguien se lo llevó, lo atendió y hasta pagó sus cuidados. “Antes eso no se veía, no existía, era un caso aislado y ahora es prácticamente la regla”.

“En general sentimos que la situación de los animales en la calle ha mejorado y va a seguir mejorando en los próximos años, Costa Rica va por muy buen camino en bienestar animal”, resaltó Vico.

Y ese futuro se ve prometedor con el incremento de asociaciones y fundaciones de rescate animal. ANPA empezó en 1980 y era la única, ahora hay muchísimas y a lo largo de todo el país.

“Para ANPA su último fin es desarrollar este vínculo de las personas con los animales. En el momento que usted logra eso, automáticamente se logran un montón de cosas como que los cuiden más, les den medicina preventiva, si se les pierden, los busquen, si los atropellan, la gente reacciona y no los deja tirados, porque ya el vínculo es más fuerte”, concluyó la presidenta de ANPA.

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