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Su estampa nunca fue la de un goleador nato. No era alto, tampoco era muy potente en el uno contra uno; y no jugaba tan cerca del marco rival como para ser un artillero por naturaleza. Sin embargo, en esos 1,69 metros de estatura venía impregnada una prodigiosa pierna zurda que era capaz de hacer magia al hacer contacto con el balón.

Wilmer López Arguedas demostró a través de su carrera deportiva que su velocidad mental y su talento eran ingredientes suficientes para ser una de las máximas leyendas del fútbol tico, y particularmente de su equipo Alajuelense.

Aunque su promedio de gol siempre fue bastante regular, ya que marcaba 8 goles por campeonato, no fue sino hasta en la temporada 97-98 cuando sus números se dispararon, al punto que estuvo peleando el goleo del torneo con el uruguayo del Saprissa, Alejandro Larrea, quien finalmente se quedaría con el cetro de máximo anotador.

No obstante, dentro de esa temporada de ensueño que tuvo Wilmer, hubo una noche en especial, una noche mágica donde los libros de historias se abrirían para escribir una página tan especial y peculiar, que incluso hoy 22 años después, nadie ha logrado igualar.

Alajuelense, el gran líder del torneo, jugaba en la ronda de cuartos de final del Torneo de Clausura ante San Carlos, en una serie que había iniciado en Ciudad Quesada y que había concluido con triunfo rojinegro 0-2; por lo que el encuentro de vuelta debía ser la consolidación manuda hacia las semifinales.

Sin embargo, aquella noche del miércoles 29 de abril de 1998 sería la más especial del “Pato” manudo con el gol. Wilmer se destaparía con cinco goles ante los sancarleños en la paliza rojinegra 7-2, convirtiéndose así en el último jugador en hacer tal proeza en nuestro campeonato nacional.

Sus goles fueron variados y llenos de emoción. Marcó tres veces de cabeza y dos con su pierna izquierda, incluido uno de penal. Fue una noche memorable para el volante alajuelense, quien, a pesar de ser el sexto mejor goleador del cuadro manudo en su historia con 80 goles, sus características siempre fueron más de ser un preparador de goles, gracias a sus pases llenos de inteligencia e imaginación.

Pero volvamos a su noche memorable, aquella donde Wilmer sería el héroe y el joven arquero norteño Yehudi Zamora sería su víctima, ya que recibiría cinco goles de Wilmer, más otros dos tantos del eslovaco Josef Miso y del atacante Johnny Cubero.

El primer gol fue producto de un saque de esquina, donde cerró de cabeza en el palo largo. El segundo fue cerrando un centro desde la derecha; el tercero fue de penal; el cuarto fue de nuevo de cabeza tras un saque de esquina; mientras que el quinto fue de pierna zurda luego de un servicio dentro del área.

“Usted nunca se imaginaría llegar a un partido y anotar cinco goles, es algo que no se planea jamás”, asegura con mucha nostalgia el talentoso volante, quién incluso se atreve a algo más al decir que “ni en sueños me imagine anotando cinco goles en un partido”.

Y es que esa frase de Wilmer no está muy alejada de la realidad, ya que dicha marca de anotaciones en un juego no se registra en nuestro campeonato nacional desde esa noche de 1998; es más, antes del destape de López habían pasado otros 24 años sin que alguien lograra dicha marca.

En el fútbol costarricense solamente 14 jugadores lograron marcar cinco tantos en un solo encuentro y ellos fueron:

1926: Salvador Tabasch (La Libertad) al Herediano (6-3)

1933: Rafael Ángel Madrigal (La Libertad) al Alajuela Júnior (5-1)

1936: Manuel Zamora (Herediano) a Alajuelense (9-2)

1937: Manuel Zamora (Herediano) a Alajuelense (6-2)

1938: José Marín (Cartaginés) a Orión (8-7)

1944: Miguel Ángel Zeledón (Orión) a Alajuelense (5-1)

1950: Ramón Luis Rodríguez (Orión) a La Libertad (9-0)

1950: Ramón Luis Rodríguez (Orión) a la Gimnástica Española (6-2)

1955: Jorge Hernán Cuty Monge (Saprissa) a Moravia (10-0)

1959: Jorge Hernán Cuty Monge (Saprissa) a Uruguay (5-0)

1966: Víctor Manuel Ruiz (Saprissa) a Turrialba (6-2)

1966: Guillermo Valenciano (Uruguay) a Orión (5-1)

1968: Errol Daniels (Alajuelense) a Orión (8-2)

1969: Eduardo Chavarría (Saprissa) a Ramonense (5-0)

1970: Víctor Manuel Ruiz (Saprissa) al Deportivo México (5-1)

1972: Odir Jacques (Saprissa) a Puntarenas (8-0)

1974: Carlos Solano (Saprissa) a Ramonense (5-0)

1998: Wílmer López (Alajuelense) a San Carlos (7-2)