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Tras una salida llena de misterio y polémica de Liga Deportiva Alajuelense, el defensor hondureño, Henry Figueroa, dio por primera vez su versión de los hechos en una entrevista a Diario Diez de Honduras.

El catracho jugó su último partido con los manudos el pasado 8 de diciembre en el 0-0 de la final de fase ante Herediano.

Ese día, justo antes de la prueba de doping, el jugador recibió una llamada que lo hizo “caerse” emocionalmente. Según el club rojinegro, Figueroa les comunicó que se trataba del fallecimiento de su madre y que más tarde se aclaró que se trataba de su abuela a la que veía como una mamá.

Sin embargo, poco a poco el misterio en el caso Figueroa se fue haciendo más grande. El club le otorgó un permiso de dos días para que viajara a Honduras, pero el catracho llegó seis días después y no jugó la final ante Herediano.

Luego el club anunció su salida de Alajuelense, al mismo tiempo que en Honduras anunciaban que su abuela seguía con vida, lo que comenzó a generar sospechas de evadir la prueba.

Ante esto el hondureño declaró en Diario Diez que se marchó de urgencia a su país para resolver unos asuntos de seguridad tanto para él como para su familia.

“Estoy triste y dolido por estar pasando esto en una época bonita. Me siento muy mal por todo lo que se ha venido diciendo en la prensa y donde nadie sabe en verdad cómo están las cosas a profundidad. Lo que yo estoy pasando ahorita es una situación complicada que no a cualquier persona le gustaría estar pasando, he tenido miedo de hablar porque es una situación bien difícil ya que el riesgo lo corre mi familia y yo, es algo muy delicado”, indicó al medio hondureño.

Según Figueroa nadie sabe por la situación que vive en este momento.

“Por seguridad de mi familia y mi seguridad yo no había salido a hablar. Con todo lo que se ha dicho en la prensa yo salgo a hablar, estoy en una situación donde estoy por dejar todo porque mi familia es la que está es riesgo. Al salir del partido mi esposa recibió una llamada de mi casa, llamadas que no puedo contar lo que decían, es delicado. Yo decidí venir a arreglar todo a mi país después del partido, todo se me fue de las manos y tuve que tomarme más días para arreglar la situación, pero no fue suficiente.

“Cuando yo regreso a Costa Rica iba con la idea de jugar los dos partidos de la final, pero emocionalmente yo estaba muerto. Yo hablé con el equipo y les dije que mi familia recibió llamadas con amenazas, tomé la decisión de venir a Honduras y reunir a mi familia. Hablé con el equipo y quiero aclarar que no me echan por lo que se ha dicho, fue un acuerdo mutuo ya que yo tenía que venirme y ver qué hago con ellos. Yo iba a jugar los dos partidos y en esa semana empezaron las llamadas.

“Se están enfocando más en por qué no hice la prueba doping cuando hay una situación delicada. Ahorita lo más importante es la seguridad de mi familia, espero en Dios arreglar esto”, mencionó.

Además, confirmó que nadie de su familia había fallecido.

“Todo se me fue de las manos y por eso me tuve que tomar más días. Lo de mi abuela fue un malentendido en un momento donde yo no podía sacar a la luz toda la verdad por la situación complicada que estoy pasando. Ella está bien gracias a Dios y solo puedo decir que todo lo que estoy pasando no lo puedo ventilar por seguridad”, concluyó al Diario Diez.