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En cualquier parte del mundo donde un balón de fútbol sea el protagonista de historias de pasión, delirio, éxtasis y emociones por doquier; ahí mismo, encontraremos un juego donde todos esos sentimientos se reúnen en 90 minutos, para hacer vivir momentos que solamente aquellos que los experimentan, los pueden describir en su máximo esplendor.

“El Clásico” es por excelencia, el juego de fútbol más importante de cada país. No existe otro encuentro de balompié capaz de generar los sentimientos que ese partido produce. Y no importa si ese choque se da en la definición de un campeonato, o simplemente en la cotidianidad de una fase regular; es más, a los fieles seguidores no les importa si uno es primero y el otro colero, ya que, para ellos, lo más y único importante es vencer al rival. 

Por eso hoy, a las puertas del clásico, y no de cualquier clásico, ya que será el primero en 61 años de historia que se jugará sin esa pasión en las gradas; les quiero compartir los que a nuestro gusto son los cinco juegos entre Saprissa y Alajuelense (en dos entregas) que más marcaron la historia, debido a algún acontecimiento especial, y no necesariamente por lo que pasó en la cancha. Y aunque sé que vamos a discrepar en el gusto de los mismos, lo importante será que cada uno de los 370 clásicos jugados, ya sea de campeonatos nacionales, internacionales o amistosos; cada uno tiene su historia propia, la cual los hace especiales y únicos.

EL PRIMERO:

Domingo 12 de octubre de 1949, Estadio Nacional

Alajuelense 6 (Horacio “Galleta” Molina 2, “Pancho” Oconitrillo, “Paco” Zeledón 2, “Balín” Gutiérrez)

Saprissa 5 (Álvaro Murillo 2, Rodolfo Herrera, “Churchill” Espinoza 2)

Alajuelense: Oscar Ugalde; Eric Molina, José Luis Vivo Quesada, Horacio “Chena” Rojas, Nelson Morera, Julio “Mostacilla” González, Alfonso Leandro, José Manuel “Indio” Retana, Francisco “Pancho” Oconitrillo, Horacio “Galleta” Molina, Guido “Balín” Gutiérrez, Francisco “Paco” Zeledón. DT Salvador Soto, José Luis “Chime” Rojas

Saprissa: Rodolfo “Cholo” Sanabria; Danilo Solís, Constantino “Tulio” Quirós, Greivin Zumbado, Mario “Catato” Cordero, Alex Sánchez, Rodolfo Herrera, Alvaro Murillo, Churchill Espinoza, Guillermo “Viriguas” León, Olman Ramírez. DT José Joaquín “Pachico” García

Este clásico lo hace especial ser el primero de la historia entre ambos equipos, y además el haber registrado once goles, algo que, a pesar de los 323 partidos efectuados entre sí por campeonato nacional, nunca se registró algo igual.

El juego fue reñido desde el primer instante. La Liga Deportiva Alajuelense, equipo que ya gozaba de tradición en aquel momento, se enfrentaba al benjamín del torneo; a los jóvenes jugadores del Saprissa que apenas debutaban en la máxima categoría.

Once goles fue el resultado de aquella batalla de talento y buen fútbol. Ahí comenzó a forjarse la historia que conocemos hoy día.   


LA PRIMERA BRONCA:

Domingo 2 de noviembre de 1958, Estadio Nacional

Alajuelense 1 (Cornelio Urbina)

Saprissa 5 (Carlos Vivó Gobán 3, Marvin Rodríguez, Alvaro Murillo)

Alajuelense: Alvarado; Molina, Vivó Quesada, Montanaro, Macatre Esquivel, Urbina, Pearson, Cuca, Ulloa, Saningo y Chema

Saprissa: Pérez; Giovanni, Catato, Alex, Memo, Tulio, Herrera, Murillo, Vivó, Aguilar, Ruben Jiménez

Fue la primera gran polémica en clásicos, ya que hubo tres expulsados; los primeros fueron; Carlos Vivó Gobán, en Saprissa, y Carlos Alvarado, en Alajuelense, por darse de golpes luego de un choque que tuvieron ambos en el área manuda.

Ese fue un encuentro donde Saprissa borró a los rojinegros de la cancha, lo cual creó un ambiente muy tenso en los jugadores alajuelenses; los cuáles reaccionaron con un juego muy fuerte, que generó una gran polémica.

El último expulsado sería el goleador manudo, Juan Ulloa, quien tras el cuarto gol saprissista, se fue detrás del silbatero central Siles y le lanzó una patada, lo que creó otra bronca entre los actores. Al final Saprissa sin objeciones ganó 5-1.

EL MAS DRAMATICO:

Viernes 20 de enero de 1967, Estadio Nacional

Alajuelense 1 (Edgar Núñez)

Saprissa 1 (Edgar Marín)

Saprissa: Umaña; Elizondo, Geovanni, Sánchez, Cortes, Heriberto; Chavarría, Marín, Ruiz, Quirós, Zuñiga. De cambio jugó Umaña

Alajuelense: Tyrrel; Solís, Guillén, Chaverri, Vega, Calvo, Zamora, Gámez, Errol, Gutiérrez, Núñez

Muchos se preguntan, ¿cuándo comenzó a llamarse “clásico” a los juegos Saprissa contra Alajuelense?; pues si bien es cierto no hay una fecha exacta, lo que, si confirma la historia, es que después de este encuentro en la final de la temporada de 1966, las cosas no volverían a ser vistas iguales en dichos partidos.

Fue la primera final de campeonato nacional a la que acudían ambos equipos. Los dos eran favoritos, ya que gozaban de planillas realmente determinantes para la época. El primer encuentro había finalizado con triunfo manudo 1-0, por lo que todo se definiría en el segundo juego de esa serie.

Aquella noche de enero de 1967 fue espectacular. Saprissa ganaba 1-0, con gol de Edgar Marín, y se estaba coronando campeón nacional; hasta que el goleador erizo, Edgar Núñez, anotó el tanto manudo en el último minuto. Tal fue la emoción del cierre del partido, que los aficionados en la pista del viejo Estadio Nacional, se confundían entre sí, porque mientras los saprissistas querían salir de la pista, dispuestos a celebrar su título; los manudos se saltaban las mallas para ingresar al terreno de juego a celebrar el ansiado cetro. Una postal inolvidable para los que la vivieron.

EL MAS INTENSO:

Miércoles 15 de diciembre de 1971, Estadio Nacional

Saprissa 5 (Odir Jacques 2, Asdrúbal “Yuba” Paniagua, Jimmy Grant, Carlos Solano) 

Alajuelense 3 (Roy Sáenz, Juan José Gámez, Oscar E. Cordero)

·        Por penales Alajuelense es campeón

Saprissa: Gutiérrez; Solano, Coco, Heriberto, Díaz; Yuba, Morales, Marín, Odir, Carlos Solano, Grant. De cambio Eduardo Umaña

Alajuelense: Tyrrel; Estupiñan, Elizondo, Agüero, Calvo, Vega, Quirós, Piedra, Gámez, Mejía. De cambio Rolando Villalobos

Ninguno como este clásico. Otra vez, Saprissa y Alajuelense en una final de campeonato; ésta vez, la de la temporada de 1971, solamente que esta nueva serie tendría los ingredientes más dramáticos e intensos que jamás se han visto.

El primer encuentro lo ganó Alajuelense 2-1, con tantos de Juan José Gámez y Alfredo Piedra; mientras que Carlos Solano anotó para Saprissa

Para el segundo juego era donde el drama se apoderaría del ambiente.

Saprissa golpearía en los noventa minutos ganando el partido 4-2, no obstante, al no existir una regla de definición de mayor cantidad de goles anotados, entonces hubo que jugar tiempos extra, donde ambos equipos marcaron un nuevo gol.

Fue entonces donde por única vez en la historia, una final entre morados y manudos se definiría en los lanzamientos de penales. Alajuelense se impuso 3-1 y ganó el título de 1971. Anotaron Gámez, Cordero y Walter Elizondo para la Liga; entre tanto, Hernán Morales, para Saprissa; fallaron los morados Jacques, “Coco” Hernández y Eduardo “Mudo” Umaña; mientras que el lanzamiento del rojinegro Estupiñán, fue detenido por Juan Gutiérrez. 

EL DE MAS GENTE:

Domingo 17 de octubre de 1971, Estadio Nacional

Alajuelense 0

Saprissa 0

Alajuelense: Tyrrel, Estupiñan, Elizondo, Agüero, Espinoza; Vega (Piedra), Villalobos (Quirós), Gámez, Roy, Cordero, Mejía

Saprissa: Gutiérrez; Solano, Coco, Rojas, Aguilar; Hernández, Paniagua; Marín, Odir, Morales, Grant

Fue un clásico histórico. No por el fútbol, ni por las oportunidades que hubo en cada marco; sino, porque fue el encuentro que más aficionados reunió y en el que más entradas se vendieron.

Aquella fue una innovadora idea, por no decir única, del Presidente de la Liga Deportiva Alajuelense, Jose Llobet, quien en conjunto con don Ricardo Saprisa, decidieron incentivar a los aficionados al rifar una casa y un vehículo del año.

Tal fue la expectativa que esa mañana asistieron 42.000 personas al viejo estadio nacional, quienes pagaron la suma de ¢337.067, cifra record para la época.

Continuará este domingo con la segunda entrega…