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El ambiente era el ideal. El clásico nacional no solo tuvo emociones dentro de la cancha, sino que en las graderías también se vivió a lo grande.

Ya con el pitazo inicial, la lucha empezaba, hasta llegar la acción polémica que terminaría con lágrimas incluidas.

Y cuando el Saprissa no solo ganaba, sino que jugaba mejor, un sector de la afición, también sería protagonista.

Ni los jugadores pudieron contener la situación en la gradería, solo el pasar de los minutos provocó que la situación se calmara y se lograra reanudar el compromiso.

Y con esto, un segundo aire para el plantel manudo.

Pero las emociones vendrían no solo con los fallos, sino también con la suerte.

Un 1-1 que dejó al goleador en activo de clásicos Jonathan McDonald más fuerte que nunca, pero también a un líder fuerte en la cima.

El primer clásico de la temporada tuvo de todo, pero la rivalidad quedó atrás, terminados los 90 minutos.