Por José Fernando Araya 31 de agosto de 2016, 5:08 AM

Desde el momento que Guilherme Farinha puso su renuncia al banquillo de  la Universidad de Costa Rica los rumores de su vinculación con Alajuelense corrieron como pólvora…

Curiosamente la noticia vino el mismo día que la Liga presentaba a Wilmer López como entrenador, sin muchos saber -incluido el propio exjugador- que sería por cuestión de días.

La mañana de este miércoles Alajuelense confirmó a Farinha como nuevo técnico rojinegro en busca de reencontrar su rumbo y quién mejor para esa misión que un viejo conocido.

De carácter bonachón y de verbo poco entendible, Farinha dirigió a Alajuelense entre 1999 y 2001, logrando el bicampeonato en las temporadas 1999-2000 y 2000-2001.

El extécnico de la UCR asumirá de inmediato el banquillo rojinegro y en las vueltas que da el fútbol su esperado debut se daría ante los académicos dirigidos ahora por su asistente y pupilo, Josef Miso.  

Dicho compromiso será el próximo 11 de setiembre en el estadio Alejandro Morera Soto.

Farinha llega a una inquieta silla que ya vio pasar a Hernán Torres, Javier Delgado y José Giacone, todos en apenas un año.  

Con la meta de apaciguar la marea.

Las cosas no andan bien en Alajuelense y eso lo sabe no solo la afición manuda, sino también los jugadores, la prensa y hasta los directivos.

Por eso se apela a la experiencia de Farinha y sobre todo al sentimentalismo con un técnico muy querido por la feligresía rojinegra en busca de los momentos de gloria que marcaron al club.

Además, la fórmula en el camerino se reforzará con tres grandes referentes de la Liga como lo son Cristian Oviedo, Pablo Izaguirre y Wilmer López.

De inmediato el portugués tendrá que encontrarle acomodo a un equipo desquebrajado tras la abrupta quiebra del proceso con José Giacone, pero sobre todo lograr resultados inmediatos que devuelvan a la Liga a las primeras posiciones y recuperar terreno en el Torneo de Invierno 2016.

Y es que los manudos solo han logrado cuatro de los últimos 20 puntos en disputa y hasta el fin de semana anterior volvió a triunfar para lograr ubicarse en la cuarta posición a 10 unidades del líder y archirrival Saprissa.

Pero la deuda más pendiente es con la afición que abandonó las gradas y olvidó aquello de creer en el equipo.

Con “besinhos y abrazos”, Alajuelense espera olvidar sus malas decisiones directivas, su mal momento futbolístico y tratar de enrumbarse así a un -ahora urgido- campeonato número 30.