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No pudo contenerlas, no quiso contenerlas. Óscar Macho Ramírez se dejó llevar por la emoción de saber que Costa Rica estará presente en el Mundial de Rusia.

Abrazado a sus padres Ana María Hernández y Óscar Ramírez el DT de La Sele simplemente dejó que sus lágrimas brotaran sin descanso.

"Esto es un tesoro. Los amo mucho y a ellos les debo mucho de lo que soy", fueron las primeras palabras que externó a Teletica Deportes bien abrazado a sus progenitores, quienes no lo dejaban de besar y arropar con amor infinito.

Fue un partido sufrido, muy sufrido, tan sufrido que el Estadio Nacional comió ansias hasta el 90 + 4, cuando todo indicaba que La Sele tendría que arañar un punto en Panamá el próximo martes.

Pero apareció la cabeza prodigiosa, oportuna y necesaria de Kendall Waston para que La Joya de La Sabana explotara en una sola emoción, en un solo grito, un solo corazón.

Y el Macho explotó también, se rindió a la alegría desbordada de sus muchachos, de los miles de ticos que apoyaron a la Tricolor desde las gradas, desde sus casas, desde cualquier rincón de un país golpeado, pero que se levantará por la fuerza de su gente.

El pitazo final dio a pie para que los jugadores nacionales se desquiciaron de felicidad y con ellos el técnico, esa persona que al final de cada encuentro en esta Hexagonal ha salido a dar la cara en las conferencias de prensa, con sus jugadores, en la calle.

El Macho siguió llorando abrazado a sus progenitores. Y ellos no lo dejaron de abrazar con amor.