El Costa Rica-México calienta entre operativos de seguridad y optimismo tico
Las puertas del Estadio Nacional se abrieron a las 4:30 p. m., pero desde horas de la mañana los aficionados hacían fila
Ya es todo un hecho. Un partido de la Selección Nacional es todo un negocio para los comerciantes y vendedores de artículos relacionados al partido.
Sin embargo, cuando se trata de México como rival, el comercio se incrementa, así como las medidas de seguridad y la cantidad de aficionados desde tempranas horas.
Casi que desde las primeras horas de la mañana, las trompetas marcaron el ambiente de la Tricolor, las mismas más tarde se venderían como pan caliente cercana a los 1.000 colones.
Sin embargo, el juego ante los aztecas tuvo dos particularidades en el ambiente previo.
La primera, la guerra declarada por el patrocinador oficial de la indumentaria de La Sele a los vendedores de camisetas falsas, por lo que alrededor del reducto no hubo las tradicionales camisetas tricolor.
Incluso se llegaron a decomisar más de 500 prendas falsificadas de la Tricolor según informaron las autoridades.
Otro aspecto, fue que las constantes amenazas por retirar las placas a los vehículos mal estacionados, provocaron que los “cuidacarros” no aparecieran por los alrededores.
Los miles de aficionados que llegaron al Estadio Nacional para observar el partido tuvieron que invertir bastante, sobre todo, aquellos que llegaron sin su boleto y se la rifaron con la reventa.
Los precios que manejaban los revendedores en horas de la tarde, rondaban entre los 40 y 50 mil en el sector de popular o sol, y hasta los ¢70 mil en sombra y otros sectores.
Pese a los altos montos, las entradas prácticamente estaban agotadas a casi dos horas de comenzar el encuentro.
En el apartado de parqueos, los aficionados tuvieron que desembolsar entre ¢10.000 y ¢15.000 en los estacionamientos ubicados por los alrededores del estadio.
Teletica.com constató que la mayoría tenía espacios disponibles y fueron muy pocos los que pudieron reservar su lugar con antelación.
Las trompetas, banderas y bufandas de la Tricolor rondaban entre los ¢5.000 y ¢2.000.
Afición con un solo mensaje: clasificar.
Positivos tras el triunfo ante Estados Unidos del pasado viernes, los miles de aficionados llegaron al Nacional con una sola idea: celebrar el pase mundialista ante México.
Es por eso que los primeros fiebres llegaron desde muy temprano. Algunos de lugares tan alejados como Pérez Zeledón y Puntarenas, quienes aseguraron que de darse el festejo llegarían hasta este miércoles.
Muchos vaticinaron un triunfo de La Sele por más de dos goles, mientras que otros fueron más modestos y se inclinaron por un empate. Al final, la consigna era una sola, celebrar el boleto.
Y entre la marea roja, destacaron muchos grupos de camisetas verdes. Los aztecas, fieles a su selección y país, destacaron entre los ticos por sus sombreros y su peculiar amabilidad.
Incluso, muchos aseguraron sentirse muy bien en el país, ya que aseguran hubo un ambiente sano para el disfrute del fútbol.
Poco las graderías se comenzaron a llenar, eso sí con un peculiar retraso, ya que todas las personas fueron revidas minuciosamente debido al reforzado protocolo de seguridad que puso la tónica al partido.






