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Sagamihara, Japón | Ami Endo, voluntaria japonesa para Tokio-2020 soñaba desde hace años con vivir este acontecimiento y pese a la decepción por el anuncio del aplazamiento de los Juegos, esta joven está más motivada que nunca para participar en la edición de 2021.

"Es una oportunidad única en una vida", se entusiasma esta estudiante en Ciencias Políticas de 19 años.

Pese a que vivió el anuncio del aplazamiento como "un verdadero shock", la joven nunca se cuestionó su compromiso en 2021, aunque tenga que renunciar a un trabajo de verano.

"Sueño desde mi infancia con ver a Japón acogiendo los Juegos", explica. "Es una experiencia mucho más enriquecedora que el dinero".

Las decenas de miles de personas y los cientos de ciudades y pueblos que se ofrecieron voluntarios para recibir y ayudar a los atletas se preparan en algunos casos desde hace varios años para estar listos para la gran cita del deporte mundial.

A medida que se acercaba la fecha, Ami Endo incluso asistía a jornadas de formación con el fin de cumplir de la mejor manera con su cometido: controlar los boletos y las mochilas en las instalaciones olímpicas, entre otras responsabilidades.

Otra voluntaria, Chizuko Yabusaki, de 63 años, espera aún sacar provecho de sus conocimientos de español y portugués, además de revivir la experiencia del Mundial de Fútbol de 2002.

"Viví un momento de fiesta cargado de emoción que no se podía sentir si no era como parte implicada", recuerda Yabusaki, que era una niña cuando Tokio albergó los Juegos por primera vez, en 1964, y vivió emocionada la ceremonia de inauguración, a través de uno de los primeros televisores en color.

Aunque lamenta el aplazamiento y se preocupa por el estado de los atletas, dice comprender esta decisión.

- "Se nos partió el corazón" -

En Sagamihara, ciudad de la periferia de Tokio, hacía dos años que los responsables se preparan para acoger a los deportistas brasileños y canadienses antes de los Juegos.

Para la municipalidad, el primer golpe llegó cuando Canadá anunció que no enviaría a sus deportistas a Tokio si los Juegos se disputaban en las fechas previstas, a finales del próximo mes de julio.

"Vimos la información en internet y nos sorprendió muchísimo, aunque comprendíamos que el Comité Olímpico Canadiense diera prioridad a la salud de sus deportistas. No obstante, se nos partió el corazón", explica Hisashi Kikuchihara, responsable de la acogida de los equipos en Sagamihara.

Para los canadienses se trataba sobre todo de acentuar la presión sobre el Comité Olímpico Internacional (COI), cuando aún se dudaba sobre el aplazamiento de la competición, cuya inauguración se ha retrasado ahora al 23 de julio de 2021.

Los responsables de Sagamihara, no obstante, respiraron aliviados cuando les confirmaron que los deportistas brasileños y canadienses se instalarán en esa ciudad el próximo año.

Loa habitantes de esta ciudad ya tuvieron ocasión de acoger a atletas canadienses, los de los equipos juniors de remo, que participaron en el mundial de la categoría en el canal olímpico el pasado verano (boreal).

"Para nosotros, la hospitalidad, debe quedar remarcada desde su llegada", explica el alcalde de la ciudad Zenzaburo Miyano. "Queríamos hacer un pasillo de honor con 300 personas delante de su hotel y vinieron más de 400 ciudadanos. Fue fantástico".

Algunos habitantes invitaron incluso a los atletas a participar en comidas tradicionales, otros fueron a apoyarles a Tokio durante la competición.

Fue el caso de Yoshimi Koike, presente en la orilla del canal pero que también recibió en su casa, con su esposa Kazuyo, a algunos deportistas para ofrecerles un 'nagashi sômen', esos fideos que deben atraparse con los palillos mientras se deslizan en un tobogán de bambú.

"Quería volverles a ver este verano; me puso muy triste cuando me enteré del aplazamiento", asegura Kazuyo Koike, "¡pero espero tener la ocasión de demostrarles aún más hospitalidad el año próximo!".