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Mismo 'look' y con el mismo ego reforzado de siempre, ¿pero mantendrá su efectividad anotadora? El sueco Zlatan Ibrahimovic vuelve al AC Milan y lo hace con 38 años, con el reto de demostrar al mundo que sigue siendo la superestrella que, sin complejos, sigue considerando que es.

Entre su marcha a Estados Unidos hace dos años y la oficialización de su regreso al fútbol europeo este viernes muchos perdieron la pista en el 'Viejo Continente' al delantero escandinavo, pese a que ha seguido dando titulares por diversos motivos.

La estatua de bronce con su imagen en su ciudad natal, Malmö, ha sido regularmente dañada por aficionados que no le perdonan su entrada en el capital de un club rival de Estocolmo.

Su particular sentido de la provocación ha seguido quedando patente, acentuando la división entre fans y detractores de este futbolista originario del barrio popular de Rosengard, que no deja a nadie indiferente.

En el Milan, donde ya jugó entre 2010 y 2012, Ibrahimovic tendrá una oportunidad para seguir dejando huella.

"(Quentin) Tarantino es la historia del cine y yo soy la del fútbol", declaró recientemente a la revista GQ.

Porque 'Ibra', ante todo, es aficionado a dar motivos para hablar con sus frases impactantes.

"Ahora vuelvan a ver béisbol", lanzó el jugador sueco a los hinchas de Los Angeles Galaxy, donde jugó en 2018 y 2019. Según su criterio, el campeonato norteamericano perdía al que "de lejos" era el mejor jugador de esa liga.

En California, donde percibió el mejor salario de la Major League Soccer (MLS), 6,4 millones de euros en 2019, firmó 54 tantos y demostró que tenía todavía piernas para marcar, tras superar varias lesiones, que precipitaron en su día la salida del Manchester United, donde en 2017 sufrió una rotura de los ligamentos cruzados de una rodilla.

"Los leones no se recuperan como los humanos", había explicado Ibrahimovic sobre ese percance.

Que quiten la Torre Eiffel.

En Francia, donde jugó en el París Saint-Germain (2012-2016), muchos recuerdan su faceta de 'showman'. En ese país llegó a prometer que se quedaba "si reemplazan la Torre Eiffel por una estatua"... de él mismo.

"Llegué como un rey, me voy como una leyenda", dijo sin ápice de modestia al abandonar el club.

En su día provocó las iras de mucho en Francia al declarar que se trataba de "un país de mierda", tras un enfado por un arbitraje. El gobierno galo, molesto, llegó a reaccionar a esas palabras.

La fuerza de Ibrahimovic radica para muchos en saber conjugar ese temperamento volcánico con un talento futbolístico de primera línea.

Muchos recuerdan sus goles 'kung fu' o su eslalon de 2004 con el Ajax, en el que regateó a seis jugadores antes de batir al arquero rival.

La lista de equipos por los que ha pasado es impresionante: Ajax, Juventus, Inter de Milán, Barcelona, Milan, PSG, Manchester United...

Su historial de trofeos es también envidiable, aunque nunca ganó la Liga de Campeones, una espina clavada para él.

Stefano Pioli tendrá el reto de saber integrar a Ibrahimovic al proyecto 'rossonero'.

Carlo Ancelotti, uno de sus exentrenadores más reputados, admitió en un libro, tiempo después de dirigirle, que era "un jugador difícil de gestionar", aunque apuntó que también es "muy profesional y siempre está concentrado en su trabajo".

Ryan Giggs, que le conoció en su etapa en el United, ve similitudes entre su carácter y el de un mito de los 'Red Devils', Eric Cantona porque los dos "tienen confianza en ellos mismos y también por los goles que han marcado".

En San Siro, ya con 38 años, Ibrahimovic tiene una nueva oportunidad para reivindicarse como un mito vivo del fútbol.