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Una plaga de ratones está devastando los cultivos en Australia.

Lo peor ocurre por las noches, cuando cientos de miles de roedores salen al mismo tiempo de sus madrigueras, buscando desesperados cualquier cosa que comer.

A veces los granjeros ni se atreven a bajar del carro.

“Tienen un fuerte impacto en tu salud mental, te lo aseguro, no duermo por las noches, es como una obsesión, los escuchas por todas partes, dentro de las paredes, en el techo”, explica Kodi Brady, granjero.

Los ratones llegaron a Australia en los barcos de los primeros colones europeos, a finales del siglo XVIII, desde entonces, cada pocos años, se producen plagas, especialmente en las zonas de grandes producciones de cereales del continente.

Según el gobierno del estado, esta es la peor plaga en décadas.

“Tengo mi casa completamente aislada, como un submarino”, agrega Brady.

Porque los ratones aparte de comida también buscan calor, si pueden se meten en la ropa y entre los carros.

Además, invaden las pilas de paja, donde llenan el heno de excremento y ya no se puede usar para alimentar el ganado.

Para combatirlos usan de todo, siembran de veneno los perímetros de los campos o ya en la granja, dirigen los ratones a cubetas llenas de agua para que se ahoguen.

El punto es tan crítico que el ministro de Agricultura a pedido permiso para utilizar un veneno prohibido en Australia que es cuatro veces más potente de lo normal.

Sin embargo, se corre el riesgo de que el veneno acabe también con otras especies que se alimentan de ratones.

La esperanza es como Australia está a punto de empezar el invierno, el frío y las lluvias acaban con la plaga.