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Un policía murió y otro resultó herido este viernes después de que un conductor los atropellara fuera del perímetro de seguridad del Capitolio de Estados Unidos, antes de salir del coche -cuchillo en mano- y ser abatido, en un incidente ocurrido tres meses después de la violenta toma del Congreso.

Por el momento las autoridades no consideran lo ocurrido como un acto relacionado con "terrorismo" e indicaron que no existe una amenaza en curso.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, afirmó estar devastado a raíz del incidente. "Jill (su esposa) y yo tenemos el corazón roto tras enterarnos del violento ataque contra un control de seguridad del Capitolio de Estados Unidos", dijo en un comunicado.

El mandatario ofreció sus "sentidas condolencias" a la familia del policía fallecido e indicó que ordenó colocar la bandera de la Casa Blanca y de los edificios gubernamentales a media asta.

El incidente se produjo a las 13H02 (17H02 GMT) cuando el sospechoso atropelló a los dos agentes que custodiaban la barrera norte del Capitolio, indicó la jefa de la policía del Congreso, Yogananda Pittman.

El sospechoso salió del vehículo con un cuchillo en la mano y no respondió a las advertencias que le hicieron los agentes presentes en el lugar, tras lo cual los policías le dispararon.

"Uno de nuestros agentes sucumbió a sus heridas", dijo Pittman en una conferencia de prensa.

Poco después el cuerpo policial identificó al agente fallecido como William F. Evans e indicó que llevaba 18 años de servicio. El otro uniformado está estable y fuera de riesgo.

Las autoridades informaron que el sospechoso murió poco después de las 13h30 (17H30 GMT), pero todavía no han publicado ningún detalle sobre su identidad.

Varios medios estadounidenses informaron que se llamaba Noah Green, indicaron que era un hombre negro originario de Indiana y publicaron algunos extractos de su perfil de Facebook, ya desactivado.

Según las capturas de pantalla difundidas, el sospechoso expresó su simpatía por el líder del movimiento "Nación del Islam", Louis Farrakhan, un nacionalista negro conocido por su antisemitismo.

- "Busque refugio" -

El hecho "no parece estar relacionado con el terrorismo, pero tenemos que seguir investigando", indicó a los periodistas Robert Contee, el jefe de la policía Metropolitana de Washington.

Tras el asalto al Congreso del 6 de enero, las autoridades erigieron una barrera y cerraron un amplio perímetro en torno al Capitolio, pero en los últimos días comenzaron a reducir la zona vallada y abrir el tránsito.

Tras lo ocurrido este viernes, el Capitolio y los edificios adyacentes fueron cerrados, se ordenó al personal alejarse de las ventanas y se impidió la entrada o la salida del lugar. Después, las autoridades levantaron la alerta.

De todas formas el Congreso estaba en receso por Semana Santa, por lo que había menos personal en el lugar.

"Si usted está fuera, busque refugio", indicó un mensaje de alerta transmitido en el recinto cuando ocurrieron los hechos.

En el momento del incidente, Biden había salido de Washington con destino a la residencia presidencial de Camp David.

- "Un mártir de la democracia" -

La líder de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, decretó que se coloquen las banderas del Capitolio a media asta y dijo que el policía fallecido es "un mártir de la democracia" y afirmó que el Congreso está listo para ayudar a las fuerzas del orden para una investigación "rápida y exhaustiva".

El líder de la mayoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, aseguró que tenía el "corazón roto" por la tragedia del oficial muerto.

Durante su comparecencia, Pittman pidió a la ciudadanía que rece por la policía del Capitolio. "Este ha sido un tiempo extremadamente difícil para nosotros", agregó.

El líder de la minoría republicana del Senado, Mitch McConnell, lamentó que "una vez más los valientes policías del Capitolio fueran violentamente atacados sólo por hacer su trabajo".

Este incidente se produce después del asalto del edificio del Capitolio perpetrado el 6 de enero por partidarios de Trump que querían interrumpir la certificación de las elecciones.

El grupo buscaba impedir la oficialización de los resultados de las elecciones de noviembre en las que Biden se impuso a Trump, después de que el exmandatario republicano clamara sin aportar pruebas que hubo fraude en los comicios.

En los incidentes de enero murieron cinco personas, incluido un agente de la policía del Capitolio.

Desde entonces, los altos mandos de seguridad han advertido que existe la amenaza de grupos de extrema derecha y de seguidores del expresidente Trump.