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Criticado al principio pero relanzado ahora, el técnico español Unai Emery vive un comienzo de año que ratifica su elección al frente del París SG, gracias a su victoria ante el Marsella (5-1) y al recital de equipo frente al Barcelona (4-0) en Liga de Campeones.

En su primer 'Clásico', Emery decepcionó en el Parque de los Príncipes el 23 de octubre al empatar a cero contra el Olympique de Marsella, que se mostró ultradefensivo. Cuatro meses después, los pupilos del vasco infligieron la peor derrota de su historia al OM desde el 5-1 en el Parque de los Príncipes en 1978.

Sin duda, el éxito recae sobre los jugadores, pero también sobre Emery. Primero, el PSG abrió el marcador mediante una jugada a balón parado, materializada por Marquinhos en el minuto 6 de juego; sin duda, una de las obsesiones de Emery.

Y, segundo, el técnico vasco apostó por dejar en el banquillo a varios jugadores clave: al argentino Ángel di María, quien regresaba de una lesión, y al alemán Julian Draxler. En su lugar, Emery confió en el también argentino Javier Pastore, quien solo ha disputado 11 encuentros esta temporada y cuya última titularidad se remontaba al pasado 20 de septiembre.

Pastore, que evidenció la falta de ritmo durante todo el encuentro, llegó a ser decisivo dos veces: el mediapunta argentino dejó solo a Edinson Cavani de un sutil toque de balón para que el uruguayo superase por alto en su salida al arquero marsellés Yohann Pelé (2-0); y, luego, una rabona que concluyó Lucas Moura con un zurdazo raso (3-0).

"Es el técnico quien decide"

"Jugué con un poco de dolor, pero me sentí bien, el entrenador fue inteligente de sacarme al final, vamos a ver si puedo jugar más para mejorar el ritmo, pero es el técnico quien lo decide", señaló Pastore.

Emery decide y eso está generando sus frutos. Contra el Barcelona, el vasco confió en el novato Presnel Kimpembe para paliar la baja a último minuto del defensa brasileño Thiago Silva.

Además, el preparador español había preferido a Di Maria, pese a su mediocre estado de juego en la primera mitad de la temporada, en lugar de Lucas en aquel partido, un importante cambió que surtió efecto.

Su estrategia se coronó el domingo cuando Draxler marcó un gol instantes después de entrar en el terreno de juego en sustitución de Pastore.

El extécnico del Sevilla, cuestionado a finales del pasado año, está demostrando que no ganó por casualidad tres títulos de la Europa League consecutivos y que tiene la calidad exigida para el mejor equipo de Francia.

"Buscar el camino"

Emery es consciente de que no puede conformarse sólo con las demostraciones ante el Olympique de Marsella y el Barcelona. El París SG sigue por detrás del Mónaco, con tres puntos menos, en la liga francesa, a falta de 11 jornadas para el término del campeonato.

"Para nuestro objetivo de ganar la liga, la progresión en el juego es buena, pero no es suficiente", dijo Emery.

"Todos los encuentros son diferentes, ganar aquí con este resultado es bueno para la confianza, pero hicimos un buen partido contra el Barcelona y, luego, empatamos contra el Toulouse (0-0) el siguiente fin de semana", añadió el técnico.

Para terminar de convencer, el París SG deberá salir airoso de la vuelta de 'Champions' en el Camp Nou el 8 de marzo, superar al Mónaco en la clasificación de la liga y lograr la Copa de Francia y Copa de la Liga.

El conjunto capitalino disputará esta semana los octavos de final de la Copa y se medirá el 1 de abril al equipo del Principado en la final de la Copa de la Liga.

"Aún necesitamos mejorar cosas, ahora hace falta buscar el camino para superar a los equipos que juegan con una defensa más abajo", analizó Emery.

"Estamos bien, pero somos segundos", indicó. Y todavía no hay final de Liga de Campeones, principal objetivo del club.