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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, busca este jueves que el Senado dominado por los republicanos lo exonere rápido, un día después del histórico voto en la Cámara Baja que lo convirtió en el tercer presidente en la historia del país en ser sometido a juicio político.

El Senado se enfrenta ahora a la organización del juicio contra Trump probablemente en enero por los cargos de abuso de poder y obstrucción al trabajo del Congreso, con tensiones entre la mayoría republicana y los demócratas que piden que se convoque a testigos clave de la Casa Blanca.

Trump fue acusado de abusar de funciones por pedir a Ucrania investigar a su posible rival electoral en 2020, el exvicepresidente Joe Biden, y de bloquear los esfuerzos de los legisladores para investigar sus acciones.

En la mañana, Trump atacó a los demócratas por amenazar con dilatar el envío de los cargos para presionar al Senado.

"Anoche fui llevado a un juicio político sin ningún voto republicano" en contra, celebró Trump, para quien el proceso puede atizar a sus bases y darle una ventaja de cara a las elecciones presidenciales de 2020. 

"No siento que me acusen, porque se trata de un engaño, una trampa, es algo horrible que hicieron", dijo a periodistas en la Casa Blanca. 

El presidente saludó a uno de los dos demócratas que votaron en contra de la acusación, Jeff Van Drew, quien anunció que se marchará al partido Republicano. 

División partidista

"Abaratan la palabra 'juicio político'", dijo Trump. "Eso nunca debería volver a pasarle a otro presidente".

Para el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, el proceso en la Cámara de Representantes fue "el más apresurado, el menos exhaustivo y el más injusto de la historia". 

Tras el voto en la Cámara Baja dominada por los demócratas, una destitución de Trump en el juicio en el Senado es poco probable, ya que se necesitan al menos 67 para sacarlo de poder y sus aliados republicanos detentan 53 de los 100 escaños.

"Es de lejos el juicio político con la base más débil que jamás haya aprobado la Cámara baja en la historia de Estados Unidos", agregó McConnell, quien opinó que una facción legislativa sucumbió a la "rabia partidista". 

El tercero

Ahora, el nombre de Trump pasará a la historia como el tercer presidente de la historia estadounidense en ser sometido al escarnio de un juicio político, luego de Andrew Jonhson en 1868 y de Bill Clinton en 1998. 

El republicano Richard Nixon, involucrado en el escándalo Watergate, prefirió renunciar en 1974. 

En 1998, hace justo 21 años este jueves, la Cámara de Representantes envió al demócrata Bill Clinton a un juicio político 72 días después de que se autorizara la investigación, mientras que Nixon renunció a 183 días a su juicio político.

Trump fue acusado 84 días después de que la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, anunciara la investigación.

El juicio político de Johnson, en 1868, tomó menos de una semana, aunque generalmente se considera el más frívolo.

"Un caso débil"

El líder de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, dijo que McConnell estaba impidiendo que los demócratas convocaran a testigos.

"Los testigos que sugerimos son altos funcionarios de Trump", dijo Schumer. "No son demócratas", agregó preguntándole a McConnell por qué tenía tanto miedo de convocar testigos y documentos.

"¿Es que el caso del presidente es tan débil que ninguno de los hombres del presidente puede defenderse bajo juramento?", agregó. 

Los demócratas acusan a Trump de usar su poder presidencial para presionar a Ucrania suspendiendo temporalmente el envío de 391 millones de dólares en ayuda militar.

La Casa Blanca se negó a cooperar con la investigación en la Cámara baja, calificándola de "inconstitucional", y prohibió a varios de sus asesores dar testimonio.

Trump ha denunciado desde el inicio de la investigación una "caza de brujas" y el miércoles acusó a sus rivales de intentar someterlo a un juicio "desde antes" que él postulara a su cargo.