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Por Elías Alvarado

Tras el paso del huracán Ida el fin de semana pasado que deja como saldo cuatro fallecidos, el panorama en Luisiana no es nada alentador.

Sin duda una situación que ha puesto a millones de personas en una verdadera situación de emergencia, así nos lo cuenta Rubén Jiménez, un costarricense que vive en Luisiana.

Actualmente más de un millón de personas están sin electricidad y sin agua, las gasolineras no tienen combustible para vender y una ola de calor de hasta 41 grados centígrados que está afectando gran parte del estado, y sin fluido eléctrico es imposible utilizar los aires acondicionados.

“Todo el sistema escolar y universitario está cerrado, las gasolineras tienen poco combustible, esto provoca filas de hora y media y hasta dos horas para poder abastecer los vehículos, o conseguir gasolina para generadores.

“En las casas se está tratando de cocinar ya sea por medio de parrillas de gas, leña o carbón. Se espera que la electricidad se recupera de tres a cuatro semanas, debido a que las torres de alta tensión fueron destruidas por el huracán”, relató el tico.

La devastación es sumamente grave en áreas de Nueva Orleans donde cientos de personas lo perdieron todo y muchos buscan alimentos por las calles.

Ida ahora degradada a depresión tropical a su paso por la costa este también está dejando gran cantidad de lluvias y vientos de unos 55 kilómetros por hora, el remanente de lo que fuera este huracán tiene bajo alerta de tornado a New Jersey y New York en este momento.