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"Ya se la había jugado mucho", dice Juan Rojo sobre el contagio de covid-19 del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, uniéndose a otros compatriotas que evocan la negativa del mandatario a usar tapabocas y sus dudas en un principio sobre la gravedad de la pandemia.

Con casi 151.000 muertos, México es el cuarto país más enlutado por la catástrofe sanitaria, que hace temblar la economía y puso de relieve uno de los rasgos dominantes del mandatario izquierdista: su terquedad.

"Es lamentable porque ya se la había jugado mucho sin usar cubrebocas (...), andando para ahí y para acá", afirma Rojas, de unos 50 años, en su puesto de periódicos de Ciudad de México.

López Obrador, de 67 años y quien anunció su contagio el domingo, solo se ha puesto mascarilla en contadas ocasiones, como cuando visitó en julio pasado al entonces presidente estadounidense, Donald Trump.

El mandatario ha relativizado la efectividad de esa protección, señalando que es más apropiado el distanciamiento social, y la ha utilizado como metáfora política.

"Me voy a poner un tapaboca (...) cuando no haya corrupción", afirmó el 31 de julio sobre el supuesto interés de sus adversarios de silenciar sus denuncias.

Si el presidente no da ejemplo, "nadie va a acatar lo que él nos está diciendo [sobre el autocuidado], nadie lo va a tomar en serio", señaló a AFPTV Priscila Blanco, estudiante del norteño estado de Baja California, tras conocerse el contagio del mandatario.

En el poder desde 2018, la popularidad de López Obrador se mantiene por encima de 60%.

El más reciente parte oficial señala que el político, quien sufrió un infarto en 2013 y es hipertenso, está "evolucionando bien".

"Era natural"

Pese a que el rebrote tiene a México a punto de cerrar el mes más mortal de la epidemia, que deja además 1,7 millones de contagios, López Obrador no ha suspendido sus giras por este país de 126 millones de habitantes. Solo lo hizo al comienzo de la crisis.

De hecho, sus "síntomas leves" habrían aparecido durante un periplo el pasado fin de semana por Monterrey y San Luis Potosí, donde estuvo con cercanos colaboradores, ahora aislados.

"Si anda para ahí y para acá" el mandatario debió haberse vacunado porque "hay que andar protegido", señala Rojo.

Pero López Obrador ha insistido en que esperará su turno, entre febrero y marzo, cuando serán vacunados mayores de 65 años.

La noticia de su contagio estremeció las redes sociales, con mensajes de amor y odio que algunos usuarios no dudaron en vincular con la "polarización" que, consideran, promueve el gobernante.

"Cadena de oración para nuestro presidente", escribió un tuitero.

Según el vocero presidencial Jesús Ramírez, en Twitter suman 930.000 mensajes positivos contra 99.000 negativos. "La mayoría expresa deseo de mejoría en la salud del presidente", escribió en esa red social.

Pero también salieron a relucir polémicas frases del presidente, sobre todo al inicio de la pandemia cuando se desconocían detalles del virus.

"Ni siquiera es equivalente a la influenza", sostuvo el 28 de febrero. Dos semanas después expresó: "Hay quien dice que por lo del coronavirus no hay que abrazarse. Pero hay que abrazarse, no pasa nada".

También en marzo presumió imágenes religiosas como escudos para librarse del covid-19.

"A nadie le conviene que el presidente esté mal", dice Gustavo Lozano, abogado de 29 años. "Se debe cuidar porque es una persona mayor, pero viaja por aquí y por allá", apunta la empleada de limpieza Carolina García, de 37 años.

Mayor desafío

López Obrador, quien pese a la enfermedad sigue trabajando en el Palacio Nacional, tampoco ha suspendido sus ruedas de prensa diarias durante la pandemia.

No obstante, con el amontonamiento de casos y muertes reconoció la gravedad de la pandemia, que ha descrito como el mayor desafío que enfrenta.

El 24 de diciembre, México fue el primer país latinoamericano en comenzar a vacunar contra el covid-19, aplicando el inmunizante del dúo farmacéutico alemán-estadounidense Pfizer/BioNTech.

También participa en la producción de la vacuna desarrollada por el laboratorio británico AstraZeneca y la universidad de Oxford.

El lunes López Obrador dijo que México recibiría 24 millones de dosis de la vacuna rusa Sputnik V.

Se suma a otros líderes que han contraído el covid-19 como Trump; el mandatario brasileño, Jair Bolsonaro; el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Boris Johnson, entre otros.

Para algunos mexicanos era casi inevitable.

"Era natural que le pasara, pues es una persona que está con mucha gente a su alrededor, y es parte del riesgo que tiene por su cargo", señala Lozano, el abogado.