Por Deutsche Welle 11 de marzo de 2026, 5:30 AM

La sonda Van Allen Probe A, que estudió los cinturones de radiación de la Tierra, reingresará al planeta casi 14 años después de su lanzamiento, informó la NASA, que prevé que la mayor parte de la nave se desintegre al descender, reduciendo al mínimo cualquier riesgo para las personas.

Reingreso adelantado por actividad solar intensa

Según las predicciones de la Fuerza Espacial, que no precisó el lugar del reingreso, la nave –con un peso de aproximadamente 600 kilogramos– podría entrar en la atmósfera alrededor de las 19:45 EST (madrugada del 11 de marzo en Europa).

Sin embargo, los cálculos tienen un margen de error de unas 24 horas, debido a la dificultad de predecir con precisión la fricción atmosférica a medida que el objeto pierde altitud, un efecto que se ha intensificado por la fuerte actividad del actual ciclo solar, que ha acelerado su descenso y adelantado el regreso unos ocho años respecto a lo previsto.

Hasta el momento no existe confirmación oficial de que la reentrada ya haya ocurrido, por lo que el evento podría estar produciéndose ahora mismo dentro de esa ventana de incertidumbre.

La agencia espacial estadounidense espera que la mayor parte de la nave se queme al atravesar la atmósfera, aunque algunos componentes podrían sobrevivir al reingreso.

Aun así, la NASA detalló que el riesgo de que la sonda cause algún daño a personas en la Tierra es muy bajo, estimado en 1 entre 4.200, y tanto la NASA como la Fuerza Espacial continuarán monitoreando su trayectoria y actualizando las predicciones.

Misión pionera en los cinturones de radiación

Las sondas Van Allen Probes A y B fueron lanzadas en agosto de 2012 con una misión inicialmente prevista de dos años, y su nave gemela, Van Allen Probe B, no se espera que vuelva a reingresar a la atmósfera terrestre antes de 2030.

Sin embargo, durante casi siete años recopilaron datos sin precedentes sobre los cinturones de radiación de la Tierra, conocidos como Van Allen, que son regiones formadas por partículas cargadas atrapadas por el campo magnético del planeta.

Estos cinturones protegen a la Tierra de la radiación cósmica, las tormentas solares y el viento solar constante, fenómenos que pueden ser peligrosos para los humanos y dañar la tecnología en el espacio. Comprender su funcionamiento es clave para proteger satélites y misiones espaciales.

Descubrimiento de un tercer cinturón temporal

Las sondas fueron las primeras diseñadas para operar durante largos periodos dentro de esta región, donde la mayoría de las misiones espaciales intentan minimizar su tiempo de exposición debido a la intensa radiación.

La misión realizó descubrimientos importantes, entre ellos la primera evidencia de la existencia de un tercer cinturón de radiación temporal, que puede formarse durante periodos de intensa actividad solar.

Legado científico del clima espacial

La NASA explicó que concluyó en 2019 cuando ambas sondas agotaron su combustible y ya no pudieron orientarse hacia el Sol.

Inicialmente se estimaba que la nave reingresaría en 2034, pero el actual ciclo solar –mucho más activo de lo previsto– aceleró el proceso.

En 2024, científicos confirmaron que el Sol alcanzó su máximo solar, generando eventos intensos de clima espacial que aumentaron la fricción atmosférica sobre la nave y adelantaron su reingreso.

A pesar de que la misión terminó hace varios años, los datos recopilados continúan siendo fundamentales para comprender el clima espacial y sus efectos, indicó la NASA.

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