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La epidemia de coronavirus evoluciona de forma desigual en Europa, donde el Reino Unido y Alemania levantan este lunes algunas restricciones, como hizo Israel este fin de semana, pero otros como Hungría o Finlandia las fortalecen.

La esperanza renace en el Reino Unido, donde los niños vuelven a las aulas este lunes por la mañana, un paso crucial en el plan del gobierno para sacar progresivamente al país de un tercer confinamiento.

Gracias a su campaña de vacunación (22 millones de primeras dosis inyectadas) el gobierno estima que a partir del 29 de marzo serán posibles las reuniones de seis personas en el exterior. La reapertura de pubs, restaurantes y tiendas no esenciales está prevista el 12 de abril.

En Alemania, el gobierno también prevé levantar algunas restricciones a partir del lunes: las librerías, floristerías y autoescuelas, que ya han reabierto en algunos estados, podrán recibir clientes en todo el país.

La opinión pública considera que la campaña de vacunación es demasiado lenta (solo el 5% de la población se vacunó) y el descontento por las restricciones aumenta a pesar de que Berlín ha comenzado a aligerarlas.

En Grecia, este descontento generó incidentes el domingo entre habitantes de un suburbio de Atenas y policías.

La policía dispersó con gases lacrimógenos a casi 500 personas, que se habían congregado a últimas horas del día en una plaza de las afueras de Atenas para protestar contra un incidente ocurrido este domingo.

En videos grabados por la tarde en ese lugar se ve a un policía golpear a un joven con una porra. La policía, por su parte, afirma haber sido agredida por unas 30 personas cuando intervino para hacer cumplir las medidas impuestas para luchar contra la epidemia.

Cansancio e ira

El cansancio, y a veces la ira, contra las medidas restrictivas impone una extrema cautela a los gobiernos, divididos entre la necesidad de frenar la epidemia y la indispensable aprobación de la población.

En este contexto, la rueda de prensa del primer ministro holandés Mark Rutte, prevista este lunes, suscita especial interés en el país, que ha vivido disturbios por la imposición de un toque de queda después de las 18H00.

Rutte anunciará si su gobierno prolonga o no las medidas en vigor, incluido el toque de queda.

Finlandia se decanta por endurecer las medidas. El lunes entran en vigor nuevas restricciones, como el cierre de bares y restaurantes. Lo mismo sucede en Hungría, enfrentada a un empeoramiento de la epidemia: se prevé el cierre de los colegios y de la mayoría de los comercios y empresas a partir del lunes.

En Francia, parte del norte del país vivió su primer fin de semana de confinamiento, una medida que se aplicará cuatro semanas para combatir la propagación de la variante británica en la región.

Café en terrazas

En contraste, Israel recuperaba casi la normalidad gracias a la supresión de restricciones. "Es un gran día, abrimos los restaurantes con el pasaporte verde, volvemos a la vida", declaró el domingo el primer ministro Benjamin Netanyahu, sentado en una terraza de una cafetería de Jerusalén con el alcalde israelí de la Ciudad Santa, Moshé Leon.

Desde este domingo los israelíes pueden sentarse en la terraza para tomar un café y los bares y restaurantes pueden reabrir para quienes posean el "pasaporte verde", un permiso que se otorga a quienes hayan recibido dos dosis de la vacuna o se hayan curado del covid-19.

Esto ayudará a reactivar la economía. Con el mismo objetivo, en Estados Unidos, el presidente Joe Biden logró finalmente el sábado que el Senado votara su gigantesco paquete de estímulo de 1,9 billones de dólares.

Para millones de niños el futuro es sombrío, alerta Unicef. La pandemia podría llevar a 10 millones de niñas a casarse de aquí a 2030, que se sumarían a los 100 millones consideradas en riesgo de hacerlo antes del final de la década, advirtió UNICEF.

Estos matrimonios de niñas menores de 18 son consecuencia de factores vinculados a la crisis del covid-19, principalmente el cierre de escuelas, el deterioro de la situación económica, las interrupciones en los servicios públicos y la muerte de sus padres, afirmó la agencia de Naciones Unidas dedicada a la infancia.