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Los toros rojos del RB Leipzig conquistaron el vicecampeonato del torneo anterior, basados sobre todo en una intransigente solidez defensiva. El equipo admitió solo 32 goles en toda la temporada; es decir, menos de uno por partido, en promedio. Por si fuera poco, los franceses Dayot Upamecano e Ibrahima Konaté se daban margen para exhibir mucha salida por lo menos hasta el medio campo, impulsando a la ofensiva de los sajones.

Era inevitable que el mercado se percatara. De hecho, el RB Leipzig es una de las carnadas más apetitosas para los clubes de primer nivel, desde que el guineano Naby Keita emigrara al FC Liverpool en 2018, tras dos años brillantes en la Bundesliga. El resto lo conocemos. Upamecano fichó por el Bayern Múnich, y Konaté, también al Liverpool.

Efectos claros

La numeralia exhibe los efectos. En cinco partidos del torneo 2021/2022 de la Bundesliga, el RB Leipzig ha encajado seis goles. En su debut como técnico en la Champions League, Jesse Marsch vio cómo la portería de Peter Gulasci era horadada en otras seis ocasiones, tan solo en el partido contra Manchester City. La muralla infranqueable del torneo anterior es hoy por hoy una coladera defensiva.

Si bien jugadores experimentados como Nordi Mukiele y Willi Orban permanecieron en el club, no alcanzan a suplir la inexperiencia de los incorporados Mohamed Simakan y Josko Gvardiol. El uruguayo Marcelo Saracchi por el momento no es opción, dada la severa lesión en la rodilla que sufrió en un partido de prueba contra el Montpellier. En el partido de Manchester, Marsch de plano optó por Lukas Klostermann en la defensa central, sentando a Simakan en el banquillo.

El dilema de Angeliño

Otro problema defensivo del Leipzig atañe a José Ángel Esmorís Tasende, mejor conocido como Angeliño. El español demostró a lo largo de todo el torneo anterior que es uno de los mejores carrileros de la Bundesliga, y que es capaz de defender con pundonor. Pero entonces el técnico se llamaba Julian Nagelsmann, y el lateral gozaba de toda la confianza en un sistema favorable a su estilo de juego.

El carrusel del mercado sacó a Nagelsmann y puso a Marsch como entrenador. En el sistema del estadounidense, Angeliño se ve obligado a jugar más retrasado y tiene muchas menos oportunidades de lanzar sus letales centros al área enemiga. Pese a su nuevo corte de pelo, se ve al jugador contenido, extraviado, ofuscado. El problema no parece ser su disposición, ni su capacidad, sino la comunicación con el técnico Marsch, que no transmite la confianza necesaria al sensible defensor español.

Calma en medio de la tormenta

La directiva del RB Leipzig trata de dar la imagen de serenidad en estos tiempos turbulentos. Se ha dicho que el proceso de recomposición tras la salida de todos los jugadores mencionados, más el cuerpo técnico, será largo. Verdad de a kilo. Así que por el momento no se cuestiona la permanencia de Jesse Marsch.

Sin embargo, la debacle defensiva del RB Leipzig se antoja demasiado acelerada. Si sigue ese ritmo, y si el equipo se sigue hundiendo en la tabla de posiciones, el apoyo podría diluirse. Porque así es el fútbol, a veces. Tan maravilloso, que puede darte un vicecampeonato a solo cinco años de haber ascendido a la primera división; y tan cruel, que en unas cuantas semanas transforma ese mismo brillo en un cochambroso lugar 12 de la tabla general.