La policía de Hong Kong anunció que había desactivado dos bombas caseras en el recinto de un centro escolar y que abrió una investigación para determinar si esos artefactos guardaban relación con la crisis política que sacude al territorio.

Un grupo de artificieros desactivó los dos artefactos, descubiertos por un guardia en el recinto de la escuela de secundaria Wah Yan College, situada en el barrio financiero de Wan Chai, indicó la policía.

"Las bombas estaban terminadas, podían funcionar perfectamente y estaban listas para ser utilizadas", declaró a la prensa Alick McWhirter, un oficial superior encargado de la desactivación.

Según McWhirter, los dos artefactos contenían, en total, 10 kilos de potentes explosivos y podían ser activados con un celular.

Las bombas, realizadas con nitrato de amonio, llevaban clavos para provocar más daños.

"Esos dos dispositivos solo tenían un cometido: matar y mutilar a gente", afirmó McWhirter.

Según la policía, las bombas no parecían tener como objetivo al establecimiento escolar, sino que probablemente fueron escondidas allí para ser utilizadas más adelante.

El hallazgo se produjo en un contexto de crisis política que dura ya seis meses.

Las tres últimas semanas estuvieron marcadas por una disminución de los enfrentamientos entre la policía y los activistas prodemocracia.

El domingo, se celebró una inmensa manifestación, sin incidentes.

En seis meses de protestas, los manifestantes más radicales utilizaron adoquines, cócteles Molotov e incluso arcos y flechas contra la policía. Las fuerzas de seguridad indicaron haber utilizado más de 16.000 cartuchos de gases lacrimógenos y unas 10.000 balas de goma.

Tres manifestantes resultaron heridos de balas reales.

La policía afirmó que en octubre un artefacto explosivo había estallado durante unos enfrentamientos en el barrio de Mongkok. Nadie resultó herido por el dispositivo, que también podía ser activado con un celular.

El encargado de los casos de crimen organizado en la policía de Hong Kong, Li Kwai-wah, indicó que se había abierto una investigación para averiguar si esos dispositivos guardaban relación.

Un día antes del hallazgo de las bombas, la policía anunció que se había incautado de una pistola semiautomática y de más de un centenar de cartuchos durante una operación.