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Tras su primera gran hazaña en Barcelona (4-1), Mauricio Pochettino continúa el diseño de su París Saint-Germain y pone a prueba su obra el domingo contra Mónaco (4º), en la 26ª jornada de la Ligue 1 francesa.

El entrenador argentino no quiere caer en el triunfalismo. Tras la primera pregunta en la rueda de prensa posterior a la gesta del Camp Nou, recordó que había "un partido importante el domingo".

Es cierto que el argentino ya había derrotado dos veces al Marsella tras su llegada en enero, en la Supercopa francesa (2-1) y en Ligue 1 (2-0), pero la debilidad actual del OM hacen que esos triunfos no se acerquen al pedigrí de la goleada en el campo del Barça, con triplete de Kylian Mbappé.

Pochettino ha sabido construir un equipo capaz de lograr esa hazaña sin Neymar ni Ángel Di María. En 45 días de "trabajo", una palabra que repite a menudo, ya ha avanzado bastante en su proyecto.

"Pochettino hace un buen trabajo, pero no hay que poner muy rápido en un pedestal a los jugadores o a los técnicos, ni bajarlos de él rápido tampoco, cuando las cosas vayan menos bien", explica a la AFP Dominique Bathenay, excentrocampista del PSG (1978-1985).

"Los jugadores han ganado confianza, con una fuerza colectiva que ha adquirido el equipo. Pochettino dirige bien al grupo por ahora", afirma el excapitán del equipo parisino.

Bathenay explica también que el técnico argentino "no se ha dejado llevar por la euforia" tras su victoria en el partido de ida de octavos de final de Champions.

Mejor físicamente

En efecto, el técnico rioplatense recordó que el Barça tuvo una pelota para colocarse en ventaja de 2-0 (con Ousmane Dembélé) y que "en fútbol, los detalles te pueden hacer caer".

Pero parece contagiar tranquilidad a sus jugadores. "El fútbol es un contexto de emoción" y quiere "transmitir emociones buenas" a su grupo.

Al mismo tiempo, ha hablado de su voluntad de canalizar "la obsesión" de la victoria en Liga de Campeones en "pasión". Y que esa obsesión sea "positiva".

El nuevo equipo técnico también ha ayudado a colocar el equipo en buena forma en el plano físico.

"La intensidad de los entrenamientos ha aumentado con respecto a lo que hacíamos antes" con Thomas Tuchel, afirmaba Leandro Paredes antes del partido contra Montpellier.

"Está ligado a la filosofía de juego de Pochettino", añadía el centrocampista argentino, que destaca desde la llegada de su compatriota.

"Hay un nuevo equipo técnico y nunca es fácil integrarse en el curso de la temporada, pero la calidad del grupo es buena y asimila rápidamente las ideas del nuevo entrenador", aseguraba Paredes.

Bathenay también ha notado una mejoría físicamente, pero recuerda que "la pasada temporada se vio alterada y la Liga de Campeones terminó en el mes de agosto. Necesitaban tiempo para recuperarse. Algunos jugadores han podido tener un período en el que no estaban al máximo de sus posibilidades".

La libertad de Verratti 

Bathenay ha visto, como todo el mundo, que Kylian Mbappé ha reencontrado toda su explosividad, pero el exinternacional señala también "una mejoría física, sobre todo en el caso de un jugador como Marquinhos, al que se ve mejor".

Si todo no es perfecto, como muestra la derrota en Lorient (3-2), un club que lucha por la permanencia, la marca Pochettino parece que empieza a dar sus frutos.

Lejos de ser dogmático, el argentino ha introducido varios sistemas, pero parece imponerse su 4-3-3, con libertad para Marco Verratti, como principal innovación.

"Marco tiene una buena lectura del juego. Permite tener esa posesión ofensiva cuando el equipo tiene el balón. Y sobre todo permite sacar el balón en buenas condiciones y lanzar mejor los ataques", señala Pochettino. 

Sin poder contar todavía con Neymar ni Di María, podrá continuar probando los progresos de sus ideas contra Mónaco, que está en el cuarteto de cabeza en la clasificación, y es el único equipo, junto a Montpellier, en 2012, en haberle privado del título de campeón de Francia, en 2017, desde que el club está en manos cataríes.

Kylian Mbappé estaba todavía en el Mónaco. El equipo del Principado no ha vuelto a jugar a ese nivel, aunque con 26 puntos logrados, de 30 posibles en los últimos partidos, es el equipo más en forma de Francia.

No es el Barça, pero sigue siendo un bello desafío para Pochettino.