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La desesperada solución de un poblado mexicano los lleva a tener niños armados para defenderse de los narcos.

Los menores tienen entre seis y 12 años: aprenden a disparar y usar armas de fuego.

Esa es la dura realidad en el poblado de Ayahualtempa, una aldea indígena en el municipio de José Joaquín de Herrera, en Guerrero. Este es uno de los estados más pobres y violentos del país, consumido por el narcotráfico.

Como se aprecia en el video adjunto, bajo la atenta mirada de sus madres, los menores son adiestrados para protegerse y proteger a los suyos del acoso de los narcotraficantes y han sido integrados a la policía comunitaria del municipio.

Desde hace varios años, Ayahualtempa es objetivo constante de una banda conocida como “Los Ardillos”, esto debido a su posición clave para la producción y el tráfico de goma de opio, materia prima con la que se produce la heroína.

Al menos nueve lugareños han sido asesinados por este grupo en los últimos dos años.

Las autoridades comunitarias aseguran sentirse totalmente desamparadas por parte del Gobierno central, al que, aseguran, han pedido ayuda constantemente sin recibir respuesta, por eso se preparan solos.