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Un tribunal sudanés condenó este lunes a la pena capital a 27 miembros del servicio de inteligencia por la muerte de un manifestante a principios de este año, según el fallo.

Las 27 personas fueron declaradas culpables de haber torturado hasta la muerte a un manifestante, detenido en la sede de los servicios de inteligencia y fueron condenados a muerte por ahorcamiento, indicó el juez Sadok Albdelrahman.

La víctima era un profesor, Ahmed Al Kheir Awadh, que fue detenido el 31 de enero, golpeado y torturado en una localidad del estado de Kasala, en el este del país, indicó el juez.

Decenas de manifestantes se reunieron el lunes ante un tribunal de Omdurman, ciudad vecina de Jartum, donde se realizó el juicio. Varios llevaban retratos de la víctima.

"La sangre del mártir no habrá sido derramada en vano", "Viva la justicia", "Castigo justo", gritaron tras el anuncio del veredicto. 

Algunos manifestantes llegaron en bus desde Kasala, ubicada a 800 km de la capital, para asistir a la audiencia. "Venimos para apoyar a la familia de nuestro colega", declaró Ahmed Hassan.

En la audiencia, cuando el juez preguntó al hermano de la víctima, Saad Al Kheir, si estaba dispuesto a perdonar a los 27 acusados, lloró antes de responder: "Pido la pena de muerte".

La muerte de Al Kheir, acusado de haber participado en la organización de las manifestaciones antigubernamentales, fue anunciada el 2 de febrero.

Estas condenas a la pena capital son las primeras declaradas contra miembros de las fuerzas sudanesas por la muerte de manifestantes, un año después del comienzo de una revuelta sin precedentes contra el régimen.

El 19 de diciembre de 2018, centenares de sudaneses comenzaron a protestar en varias ciudades tras la decisión del gobierno de triplicar el precio del pan en plena crisis económica.

Las protestas se transformaron en una revuelta que acabó el 11 de abril con la destitución por parte de el ejército del presidente Omar al Beshir, tras 30 años de poder totalitario.

Según Amnistía Internacional, al menos 177 personas perdieron la vida en la represión del movimiento –más de 250, según un comité de médicos cercano a los manifestantes–, en particular en la masacre del 3 de junio ante el cuartel general del ejército, en Jartum.