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Un hombre condenado por pedofilia dijo ser una persona transgénero al sentirse identificado como una mujer y fue encerrado en una cárcel para mujeres donde, al parecer, abusó sexualmente de su compañera de celda en Estados Unidos.

Según citan medios internacionales, los hechos ocurrieron dentro del Centro Correccional de Mujeres de Washington D.C., aunque no se precisa la fecha exacta.

Lo más indignante es que las autoridades penitenciarias trataron de “pasar por alto” lo ocurrido, además, el hombre, al cumplir su condena y salir de prisión, se cortó el pelo y de nuevo empezó a hacerse llamar como hombre.

El sujeto fue identificado como Hobby Bingham quien fue declarado culpable de abuso sexual contra una menor de edad 12 y sentenciado a seis años cárcel, cita el diario El Clarín.

Bingham dijo a las autoridades definirse como una mujer y se hizo llamar “la princesa Zoee Marie Andromeda Love”.

“Según nuestras leyes locales, los prisioneros que allí se identifican como mujeres pueden ser admitidos en una cárcel para ellas. Teóricamente, quienes se definen como transexuales deben presentar un argumento sólido para justificar su solicitud de reclusión en una cárcel de mujeres, pero, de hecho, los requerimientos son mínimos. El único requisito es que declaren que se identifican como mujeres”, dijo en declaraciones dadas National Review Scott Fleming, exguardia de la prisión.

Los hechos

Tras conseguir su traslado a la prisión para mujeres, “Andrómeda” fue encontrada en contacto sexual desnuda junto a su compañera de celda, Heather Lee Ann Trent, quien además era una persona con discapacidad.

“Debido a que en el sistema penitenciario todas las relaciones sexuales se consideran como no consentidas, Trent habría sido violada”, según el Women´s Liberation Front.

“El personal carcelario se desentendió de la supuesta violación, sin aplicar peritajes ni presentar un informe del incidente. Fue muy irresponsable por parte del estado ponerlos juntos en una misma celda", agregó Fleming en declaraciones a medios locales.

Tras cumplir su condena y salir de prisión, Andrómeda se cortó el pelo, volvió a utilizar su apellido Bingham y empezó a hacerse llamar de nuevo como hombre, cita el diario Reuters.

Lo peor está por venir

La política, que fue aprobada por el gobernador demócrata de Washington, Jay Inslee, aún no se ha codificado como ley, pero la práctica ya está causando estragos en el sistema penitenciario del estado.

Los convictos varones pueden ser admitidos en la prisión de mujeres, ubicada en Seattle, si un profesional acepta su diagnóstico de disforia de género, según la explicación emitida en marzo pasado en el programa Dori Monson Show de KIRO Radio.

“El único requisito previo es que los hombres se identifiquen como mujeres. No es necesario que se hayan sometido a una cirugía de reasignación, no es necesario que estén en el proceso de transición ni que estén en un régimen hormonal. El único requisito es que deben proclamarse para identificarse como mujer.

“Los criminales simplemente han encontrado un portillo para evadir la ley y evitar una prisión de hombres. El estado de Washington tiene la culpa. Dejó estas lagunas abiertas y los prisioneros fueron suficientemente inteligentes como para resolverlo y aprovecharse de la situación.

“Esto es solo el principio, ya que está previsto que lleguen unos 150 presos más procedentes de cárceles de hombres de todo el estado'", agregó el exfuncionario.

Sin embargo, en declaraciones dadas a Dori Monson Show, el departamento de correcciones de Washington defiende la forma de evaluación para definir a un hombre que es transgénero.

“El Departamento ha establecido procedimientos para garantizar un tratamiento equitativo de las personas transgénero, intersexuales y / o no conformes con el género al realizar una evaluación de admisión y determinar la clasificación, programación y supervisión de viviendas. Si se identifican como transgénero, intersexuales y / o no conformes con el género, son evaluados de manera apropiada según esta política”, explicaron.

Otros casos

Fleming reveló a los medios otros datos inquietantes como el de un asesino en serie cuyas víctimas eran todas mujeres y un delincuente sexual registrado que violó a una menor de edad antes de la transición se encontraban entre los seis delincuentes masculinos que fueron trasladados a la prisión”.

O el caso de la prisionera Donna Perry, antes conocida como Douglas Perry, quien fue condenada por matar a tres trabajadoras sexuales. Antes de ser acusado, Perry viajó a Tailandia para someterse a una cirugía de cambio de género. “Los fiscales argumentaron en la corte que Perry hizo los procedimientos para evitar sospechas por los asesinatos que cometió”, transcribió National Review.

El exoficial también reveló que a “Andromeda Love” todas las reclusas lo trataban como hombre y se referían a él con “pronombres masculinos”.

“Esta es la única prisión para mujeres en el estado de Washington. Nos han dicho que la mayoría de las mujeres que están en prisión provienen de un entorno abusivo y la mayoría de las veces es la figura masculina la que es el abusador. Ahora, esta instalación está trayendo a la prisión a hombres que se identifican como mujeres. Es un conflicto de intereses. Las reclusas están preocupadas porque ahora estás poniendo en peligro su seguridad. Estos abusos ocurren detrás de escena y hacen la vista gorda”, aseveró el hombre.

Condones y pastillas anticonceptivas

El Centro para Mujeres de California Central ya había llegado a los titulares de los medios cuando, en junio pasado, el Frente de Liberación de la Mujer descubrió que la clínica médica del penitenciario distribuía pastillas anticonceptivas y condones a las reclusas, esto como previsión de embarazos resultantes de la reubicación de personas transgénero.

"¡Esto debería ser un escándalo a nivel nacional! El derecho internacional y la decencia humana básica requieren que los presos y las presas sean alojados en instalaciones separadas. SB 132 es una flagrante violación de las normas internacionales de derechos humanos ", dijo a National Review Kara Dansky, presidenta del capítulo estadounidense de la Campaña de Derechos Humanos de las Mujeres.

Desde que se aprobó la ley, se han presentado casi 300 solicitudes de transferencia en el sistema penitenciario de California.

“La SB 132 demuestra la voluntad del estado de California de poner en peligro a un grupo demográfico vulnerable, encerrándolos en una celda con un depredador probado, sin responsabilidad ni repercusión para el perpetrador".

“Lo más frustrante es que los izquierdistas radicales que defienden la nueva regla parecen reconocer que desafía a la ciencia. Al proporcionar control de la natalidad, que evita la reproducción que solo es posible a través de la inseminación por parte de un hombre, la prisión de California admite tácitamente que los recién llegados transgénero son, de hecho, hombres biológicos.

“El hecho de que los funcionarios penitenciarios de California estén distribuyendo anticonceptivos es un reconocimiento de que entienden que estos prisioneros son hombres”.

“Si los presos trasladados fueran mujeres, el embarazo no sería motivo de preocupación. Estos funcionarios de la prisión saben exactamente lo que están haciendo ", concluyó exasperada Dansky.

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