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Flamante finalista de la Liga de Campeones en agosto, el Paris SG presenta apenas dos meses después una cara muy diferente, después de una dolorosa derrota inaugural en casa contra el Manchester United el martes (2-1), que destapó todas sus carencias y fragilizó la posición del técnico Thomas Tuchel.

Tuchel en primera línea de fuego.

Lejos queda el tiempo de la inmunidad. Primer técnico en haber llevado al PSG a la final de la Champions, a Tuchel le ha durado pocas semanas el aura protectora que se ganó con esa gesta.

El argentino Mauricio Pochettino puede dar cuenta de lo efímero de la posición de un entrenador en la élite: finalista con el Tottenham en 2019, fue despedido cinco meses después.

Los dardos en público entre el técnico alemán y el director deportivo Leonardo con motivo del 'mercato' revelaron que Tuchel no contaba con un apoyo unánime en el seno del club, y que una mala racha de resultados pondría en tela de juicio su continuidad al frente del banco parisino, mientras que su contrato expira el próximo mes de junio.

Pero dos meses después acumula dos duros reveses; el 'Clásico' del fútbol francés perdido el 13 de septiembre contra el Marsella (1-0) por primera vez en nueve años, y la derrota ante el United.

Un partido, este último, "bastante pésimo (...) hasta el punto de convertir la posición de Thomas Tuchel en inconfortable", escribe este miércoles el periódico Le Parisien.

Dudas.

Ante el conjunto inglés su principal recurso táctico fue pasar del 4-3-3 al 4-2-3-1 al descanso, lo que permitió al PSG firmar un buen inicio del segundo tiempo y establecer la igualada.

En conferencia de prensa Tuchel explicó esta variante por la lesión del volante Idrissa Gueye.

Pero persisten las dudas sobre el esquema, y sobre el juego del equipo.

"Hace dos años que está al frente del equipo y cuando sus individualidades no deciden, el juego colectivo es inexistente", estima el periódico deportivo L'Equipe.

Su filosofía es clara: poner a Neymar, Kylian Mbappé y Ángel Di María en las mejores condiciones, y esperar una genialidad por su parte.

En su defensa, las ausencias de Marquinhos y Marco Verratti han pesado en la construcción del juego. Las lesiones, las suspensiones, los casos de covid-19 y el calendario internacional cargado hacen que el PSG haya jugado pocos minutos este curso con su once tipo.

Tuchel sólo pudo contar en una ocasión con sus "Cuatro fantásticos" al completo, en Reims (2-0) el 27 de septiembre. 

Sin margen de error.

"Con una temporada como ésta, la selección nacional, el coronavirus, sin preparación y con un programa así, tengo miedo a que paguemos el precio en octubre, noviembre, diciembre, enero", afirmó Tuchel a comienzos de octubre. El tiempo le da la razón.

La última derrota del PSG en casa en una fase de grupos de Liga de Campeones se remonta al año 2004, ante el CSKA de Moscú (3-1).

Los parisinos han gastado un comodín, y no deben postergar una mejoría a la vista del calendario que les espera, con dos viajes en dos semanas, ante el Basaksehir turco, el RB Leipzig alemán, en una reedición de la última semifinal de la Liga de Campeones.

Una nueva derrota podría casi descartarle para el primer puesto, e incluso poner en duda su clasificación.

"Hay que ir a ganar a Turquí", resumió el español Ander Herrera. Cualquier otro resultado pondría a Tuchel bajo la espada de Damocles.