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"El mundo es nuestro campo de juego": la inscripción en la sede de la Liga en Madrid resume la ambiciosa estrategia internacional del fútbol español, que espera poder jugar en Estados Unidos y conquistar nuevos aficionados en Asia, una política que suscita polémica.

¿El partido de la 21ª jornada del campeonato español entre el Girona y el Barcelona podría tener lugar el 26 de enero en Miami y no en el pequeño estadio de Montilivi, en Cataluña? Cuando el partido de ida tendrá lugar el domingo en el Camp Nou en la 5ª jornada. Esa posibilidad agita desde hace un mes el mundo del fútbol en España.

En verano, la Liga de Fútbol Profesional (LaLiga) oficializó dos acuerdos en su lucha a distancia con el opulento campeonato inglés.

El primer contrato se selló con la red social Facebook, que empezó a retransmitir gratuitamente en directo los partidos de la Primera División española en ocho países del sur de Asia, entre ellos India y sus 1.300 millones de habitantes, con el objetivo de aumentar significativamente la audiencia mundial de la Liga.

El segundo acuerdo supone la creación de una joint-venture en Estados Unidos para desarrollar la marca LaLiga ante la perspectiva del Mundial-2026 con la previsión de jugar partidos oficiales del campeonato español en el país norteamericano.

'Superar a la Premier League'

"Son las dos buenas noticias del verano para nosotros", dijo a la AFP Oscar Mayo, director de desarrollo internacional de la LaLiga, que justifica esta expansión ante la saturación del mercado nacional.

En términos de derechos televisivos, LaLiga va a cobrar al menos 1.140 millones de euros anuales en territorio español en el periodo 2019-2022, más 896 millones por temporada en el extranjero.

Unas cifras inferiores a las obtenidas por la Premier League inglesa, que espera al menos 1.600 millones de euros anuales sólo en su mercado nacional en el periodo 2019-2022.

El margen de crecimiento para España pasa pues por el extranjero.

"En cuatro o cinco años, deberíamos estar por lo menos a la par" en ingresos nacionales e internacionales, prevé Oscar Mayo. 

"Tenemos la ambición de superar a la Premier League (...) en valor de nuestros derechos (televisivos), lo cual nos permite ser más competitivos y seguir teniendo el mejor producto", lo que implica "tener los mejores equipos y los mejores jugadores", añadió Mayo.

Impulsada por el presidente de LaLiga, Javier Tebas, esta política de conquista obliga al campeonato español a contentar a la vez a sus aficionados históricos y a sus nuevos hinchas extranjeros. De ahí la programación de un clásico Real-Barça en 2017 a la extraña hora de las 13h00, adaptado a los telespectadores asiáticos.

Reticencias

Pero, pese al entusiasmo mostrado por Barça y Girona, la iniciativa ha suscitado una viva polémica en España... como lo había hecho en 2008 el proyecto rápidamente abortado de crear artificialmente una 39ª jornada de Premier League en el extranjero ("Game 39").

El sindicato de jugadores AFE amenazó con una huelga y advirtió que tendría la última palabra sobre este lejano viaje considerado peligroso para la salud de los futbolistas.

El técnico del Barça, Ernesto Valverde, juzgó la idea "un poco verde", mientras que su homólogo del Real Madrid, Julen Lopetegui, afirmó temer por la equidad de la competición. Algunas peñas también expresaron sus reservas.

Y según la prensa madrileña, el gobierno español también sería reticente por si pudieran producirse manifestaciones de catalanes en 'mundovisión'. La presidenta del Consejo Superior de Deportes (CSD), María José Rienda, llama a una reunión entre todas las partes para encontrar una solución.

"No hemos recibido ninguna comunicación oficial por parte del gobierno", dijo, no obstante, una fuente cercana a la dirección de LaLiga, añadiendo que "seguimos adelante. Vamos a paso a paso para concretar este partido en Miami".

Mismas reticencias por parte de la FIFA cuyo presidente, Gianni Infantino, expresó sus reservas: "Preferiría ver un gran partido de la MLS en Estados Unidos más que uno de la Liga en Estados Unidos".

"En fútbol, el principio general es jugar en 'casa' los partidos de 'casa' y no en un país extranjero", añadió Infantino.

Pese a todo, Tebas estimó que había "90% de posibilidades de que el Girona-Barcelona se juegue en Estados Unidos" y prometió compensaciones para los abonados del Girona privados de este partido en su estadio: 1.500 de ellos tendrían un vuelo gratis para asistir al partido en el Hard Rock Stadium de Miami (65.000 espectadores)... siempre que se celebre.