Esta es una Semana Santa muy diferente para el mundo entero.

Desde la Basílica de San Pedro, con las puertas cerradas, el papa Francisco transmitió la misa.

Los pocos presentes guardaron la distancia necesaria, entre ellos sacerdotes y religiosas.

Precisamente enfocó parte de su homilía en la gracia del sacerdocio.

Este Jueves Santo no hubo lavado de pies, como es tradición.

Cada año el papa Francisco visita una cárcel para lavar los pies a los privados de libertad.

El papa finalizó su homilía invitando a todos los sacerdotes a dejarse lavar los pies por Jesús y no tener la actitud de Pedro.

El Jueves Santo la iglesia católica celebra la institución de la eucaristía en la última cena y el lavatorio de los pies realizado por Jesús.