Última Hora

El Viernes Santo la liturgia de la pasión y la adoración de la cruz se realizaron a puerta cerrada en la basílica de San Pedro.

Este día la iglesia católica no celebra la eucaristía. Se dedica a conmemorar la pasión y muerte de Jesucristo en la cruz.

Luego de recordar una a una las etapas de la pasión, el padre Raniero Cantalamessa realizó una meditación.

El crucifijo de San Marcelo permaneció cubierto y el papa Francisco realizó el momento de la adoración de la cruz para recordar el sacrificio de Jesús.

Poco a poco se descubrió la imagen de este crucifijo milagroso, se dice que liberó a Roma de una peste.

Finalmente quedó al descubierto y el Papa adoró la cruz.

Este Viernes Santo, en la adoración de la cruz, se reveló el crucifijo, pero no se dio el beso tradicional.

Horas después, en la plaza de San Pedro, vacía, sin público, se realizó el vía crucis.

El recorrido de las 14 estaciones se hizo a lo largo de la columnata, alrededor del obelisco y hasta el camino que lleva al patio de la iglesia.

Dos grupos portaron la cruz:

Privados de libertad de una cárcel de Padua.

Y médicos y enfermeras, quienes están en primera línea al servicio de los enfermos afectados por la pandemia.

El camino de la cruz finalizó en el centro de la plaza de San Pedro con la imagen del Cristo crucificado que, una vez más y en tiempos de crisis, se transforma en esperanza.