Por AFP Agencia 1 de julio de 2026, 13:47 PM

El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, anunció este miércoles la construcción de una prisión de máxima seguridad para aislar a los jefes de pandillas, tras una fuga masiva de reos y el aumento de la violencia en el país.

Varios países de Latinoamérica intentan replicar el modelo carcelario del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, uno de los pilares de su estrategia contra las pandillas, que ha dejado unas 92.000 personas encarceladas desde 2022.

Sin mencionar la política de seguridad de Bukele, el mandatario panameño afirmó que endurecerá las reglas en las cárceles para evitar que los criminales dirijan desde prisión a las pandillas, a las que responsabiliza del narcotráfico y de la mayoría de los asesinatos.

"Vamos a construir una cárcel de máxima seguridad y endurecer las normas penitenciarias para quienes cometen delitos desde dentro de las cárceles", dijo Mulino durante un discurso ante la Asamblea de Diputados.

"Impondremos un plan de fuerza mayor (...) aislando a los líderes de bandas de manera total", añadió, sin ofrecer detalles sobre el nuevo centro penitenciario.

Mulino anunció las medidas en medio de la conmoción por la muerte de una niña de 10 años en un ataque de sicarios contra su padre y tras la fuga de casi 200 presos —la mayoría ya recapturados— de la cárcel La Joyita, en las afueras de Ciudad de Panamá, hace un mes.

"Prefiero que me acusen de sobrepoblar cárceles a que los pandilleros sigan extorsionando, matando, robando y moviendo drogas por todas las calles de nuestro país", afirmó Mulino.

Ecuador y Costa Rica construyen actualmente prisiones inspiradas en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) de El Salvador, donde existen estrictas condiciones de reclusión y, según organizaciones no gubernamentales, se han registrado graves violaciones a los derechos humanos.

"Los presos no serán huéspedes en cárceles que más parecen un resort (hotel) (...) que un centro donde están pagando una condena por daños muy graves a la sociedad", afirmó Mulino.

"Respaldo la política de derechos humanos, pero siempre el de las víctimas será primero para mí", añadió.

Según cifras oficiales, en 2026 el país registra seis homicidios por cada 100.000 habitantes. Sin embargo, esa tasa se duplica en la provincia caribeña de Colón y en la región donde se ubica la capital.

Aunque en Panamá no operan las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha, como ocurre en el norte de Centroamérica, las autoridades identifican más de 150 bandas criminales, principalmente en Colón y en la zona metropolitana del país.

Panamá alberga unos 24.000 privados de libertad en una veintena de cárceles, cuya capacidad total es para 14.700 personas.

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