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Las niñas scouts que cada viernes se reúnen en un hotel de Nueva York podrían ser iguales a cualquier otra joven aprendiendo habilidades para la vida, pero con la gran diferencia de que todas ellas viven en refugios.

La Tropa 6.000 de Nueva York es el primer grupo Scout exclusivamente para niñas indigentes. Todas ellas viven en Sleep Inn en Queens, donde hasta tres pueden dormir en una misma cama en un refugio para 100 familias.

Esto saca a la luz el apabullante problema de los sin techo en Nueva York, que entraña una gran desigualdad en el ingreso. Con más multimillonarios que en otras ciudades del mundo, la incesante búsqueda de riqueza y el aburguesamiento de la sociedad, es difícil encontrar viviendas de bajos costos.

"Son mis hermanas y adoro pasar tiempo con ellas", dice Karina Cabrera, de 11 años, que sueña con convertirse en una veterinaria o en una jugadora de baloncesto. "Siento que puedo decirles cualquier cosa porque me van a entender".

"No somos diferentes", explica. "simplemente nosotras no tenemos casa".

Aproximadamente 60.000 personas están en el sistema de refugios de la ciudad. En el ciclo escolar 2015-2016 cerca de 33.000 estudiantes de las escuelas públicas vivían al menos parte del tiempo en refugios para personas sin techo.

Con el fin de mantener a más gente fuera de las calles, Sleep Inn es uno de los últimos 80 hoteles convertidos en refugios, que alberga a 7.000 neoyorquinos.

Giselle Burgess, una madre soltera que junto a sus cinco hijos se quedó sin hogar en agosto pasado, tuvo un papel decisivo para establecer en enero la Tropa 6.000.

"Al principio estaba un poco preocupada, solo tenía ocho niñas incluidas mis tres hijas y después mientras las semanas fueron pasando tuvimos más y más", dijo Burgess.

Tres meses después, ella cuidaba a 25 niñas de entre 5 y 14 años.

- "Da miedo" -

Burgess enseñó a las niñas primeros auxilios, la historia de como las mujeres obtuvieron el derecho al voto y literatura financiera. ¿Qué sigue?, defensa cívica. 

"Es totalmente sorprendente ver a estas niñas juntas y construir ese vínculo", dijo Burgess.

Inteligente, articulada y trabajando como especialista en desarrollo comunitario para las Niñas Scouts de Greaters New York, para esta mujer encontrar una vivienda accesible ha sido como buscar "una aguja en un pajar".

La mujer y sus hijos se quedaron sin un lugar para vivir cuando su contrato de arrendamiento venció y el propietario vendió el inmueble a inversionistas inmobiliarios

Ella y sus hijos, de tres a 14 años, se turnan para dormir de a dos o tres en una cama en el hotel Queens, compartiendo una habitación equipada solo con un pequeño refrigerador y un armario.

"Da miedo. Tratas y sigues haciéndolo un juego, una aventura, pero hay momentos en que simplemente no puedes mantener la sonrisa", dice Burgess.

- "Hacerse grandes presidentas" -

El consejo de la ciudad de Nueva York honró esta semana el estatus único de Tropa 6000, invitándolas a una ceremonia en su dorada cámara de Manhattan.

La asamblea oficial ha sufrido para liderar una organización que empodere a jóvenes mujeres, cuando el país es dirigido por un presidente que se ha jactado de manosear a las mujeres.

"Todas ustedes podrían llegar a hacerse grandes presidentes", dice entre aplausos, Jimmy Van Bramer, miembro del consejo.

"Ellas podrían hacerse mejores presidentes que el que actualmente está en la oficina" de la Casa Blanca, añade bromeando.

Aunque han existido otras tropas personas sin techo en Estados Unidos, esta es la primera vez que el consejo de Niñas Scouts se organizó estratégicamente para crear una tropa con intención de ampliarla hacia otros refugios.

La organización está buscando donaciones para expandir la red, con el pago de unos 25 dólares de registro por cada niña sin techo y sus actividades.

Meridith Maskara, jefa de operaciones de las Niñas Scouts de Greater Nueva York, dice que la tropa "esta cambiando" la vida de estas niñas.

"Pienso que las niñas estas escuchando diferentes mensajes sociales y es nuestro trabajo como una organización líder para las niñas en Nueva York dar un paso y asegurarnos que su voz sea escuchada".

Las niñas están verdaderamente felices. "Es divertido y podemos ver a nuestras amigas", señala Jessica Seaman, de 10 años, quien dice que quiere ser bombero cuando sea grande.