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Negociador de paz colombiano niega estar "entregando el país" a las FARC

El jefe negociador del gobierno colombiano, Humberto de la Calle, negó el martes estar "entregando el país" a la guerrilla comunista de las FARC...

AFP Agencia 21/1/2014 09:23

El jefe negociador del gobierno colombiano, Humberto de la Calle, negó el martes estar "entregando el país" a la guerrilla comunista de las FARC en las negociaciones de paz de La Habana, objeto de crítica de algunos sectores en pleno periodo electoral.

"Algunos opositores al proceso de diálogo en La Habana han puesto a circular versiones falsas y mitos inverosímiles (...). Primero, en La Habana están entregando el país (...). Nada más alejado de la realidad", dijo De la Calle en un artículo difundido por su equipo de prensa.

"Se teje en algunos círculos la idea de que el gobierno se ha plegado a la llamada 'revolución por contrato'. Esto es, que con el fin de obtener una paz a cualquier precio, la estrategia es entregar a las FARC las instituciones fundamentales del Estado y echar por la borda la tradición democrática de Colombia", agregó.

De la Calle negó además que el gobierno de Juan Manuel Santos pretenda reducir las fuerzas armadas tras el fin del conflicto armado, que la reforma rural consensuada con las FARC afecte la propiedad privada, que habrá impunidad para los responsables de crímenes contra la humanidad y que las pláticas de La Habana sean "clandestinas, de espalda al país".

El negociador no dijo quién ha puesto a circular estos "mitos", pero el proceso de paz ha sido particularmente criticado por el expresidente derechista Álvaro Uribe (2002-2010) y sus aliados, quienes exigen sobre todo que no haya impunidad en caso de un eventual acuerdo de paz, en momentos en que la campaña electoral colombiana entra a su etapa crucial.

Los comicios legislativos son en marzo y los presidenciales -en los que Santos busca ser reelegido- en mayo.

Las delegaciones del gobierno y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) -que iniciaron las pláticas de paz en noviembre de 2012-, están negociando actualmente el tema de las drogas ilícitas, tercero de los seis puntos de la agenda, tras lograr consenso en los dos primeros: la reforma rural y participación política.

"Lo pactado implica reformas, incluso reformas constitucionales, pero nada de ello corresponde a devaneos ni concesiones que desvirtúen la esencia de la democracia", dijo De la Calle.

Explicó que la reforma rural busca que un mayor número de campesinos "sin tierra o con tierra insuficiente" tengan acceso a ella, pero este proceso se hará "con pleno respeto por la propiedad privada y el estado de derecho".

"Los propietarios legales (de tierras) nada tienen que temer", expresó.
Miles de campesinos colombianos han sido desplazados por el conflicto y sus tierras usurpadas.

De la Calle indicó que el tema de "las fuerzas armadas fue específicamente excluido de las conversaciones" y dijo que los militares "seguirán operando a plenitud" mientras dure el conflicto y si se alcanza un acuerdo, "continuarán cumpliendo con su mandato constitucional en un contexto de paz".

El negociador, quien habla muy ocasionalmente con la prensa en La Habana, insistió en que no habrá impunidad por los crímenes contra la humanidad perpetrados en los 50 años de conflicto armado.

"La verdadera lucha contra la impunidad se concentra en develar qué fue lo que sucedió y por qué; reconocer a las víctimas y repararlas integralmente de manera pronta; y atribuir responsabilidad a los máximos responsables de los crímenes internacionales", dijo.

Tanto el gobierno como la guerrilla han reconocido su cuota de responsabilidad por las víctimas del conflicto.

El actual ciclo de pláticas de paz, el decimonoveno, culmina este jueves y los diálogos se reanudarán después de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que tendrá lugar en La Habana el 28 y 29 de enero.