NASA propone salvar secuoyas gigantes con fuego controlado
Una investigación apoyada por la agencia espacial sugiere que la mejor técnica para rescatar a los famosos árboles de California es quemarlos intencionalmente de manera controlada.
Las secuoyas gigantes (Sequoiadendron giganteum) tienen casi cuatro veces más probabilidades de sobrevivir a incendios forestales extremos en bosques que se han gestionado mediante quemas controladas, una técnica que reduce la mortalidad de estos árboles, revela un estudio financiado por la NASA y publicado en la revista Nature Communications.
Los incendios de los últimos años causaron muchas más muertes de secuoyas de lo habitual y amenazaban su futuro, pero las quemas controladas ayudan a protegerlas al despejar la maleza, la madera muerta y otros combustibles secos, lo que reduce el riesgo de mortalidad en los grandes incendios, detalló en un comunicado la agencia espacial estadounidense.
"Si el objetivo es proteger las secuoyas gigantes, las quemas controladas son una herramienta esencial a disposición de los gestores", asegura el autor principal Dan Dixon, en un comunicado de la Universidad de California en Davis.
Teledetección al servicio de la conservación
El análisis demostró el valor de la teledetección de alta resolución para la conservación de especies concretas, con aplicaciones para los bosques maduros de todo el mundo.
Las secuoyas gigantes solo crecen de forma natural en las laderas occidentales de Sierra Nevada, en California, Estados Unidos, y son de los árboles más grandes del planeta.
Superan los 90 metros de altura, los 9 de diámetro y viven más de 3.000 años, siendo una especie clave del ecosistema: actúan como sumideros de carbono, filtran el agua y dan cobijo a aves, insectos y pequeños mamíferos.
Un impacto destructivo sin precedentes
Los investigadores analizaron 26.403 secuoyas gigantes en 19 arboledas de los parques nacionales Sequoia y Kings Canyon, ambos en California, tras las temporadas de incendios de 2020 y 2021, cuando ardieron un récord de 2,75 millones de hectáreas.
En esos dos años, desapareció el 19 % de toda la población adulta de la especie.
"Estos árboles viven muchísimos años y han soportado grandes variaciones climáticas, diferentes tipos de incendios forestales, sequías… Lo han visto todo. Que murieran tantos en solo dos años no tenía precedentes", agrega Dixon.
Miles de ejemplares salvados mediante la técnica
El equipo científico combinó imágenes de alta resolución, mediciones láser (LiDAR) y modelos informáticos para estimar la mortalidad de las secuoyas según la gestión de cada bosque, y calculó que las quemas controladas salvaron unas 1.800 de estas coníferas.
Además, sugiere que si se hubieran tratado todos los árboles de los bosques con la misma técnica, probablemente habrían sobrevivido otros 3.900.
Vulnerabilidad ante el cambio climático
El estudio señala que el cambio climático está aumentando la frecuencia y la intensidad de fenómenos como los incendios forestales en los bosques primarios. Incluso las secuoyas gigantes, que son resistentes al fuego, se encuentran ahora en situación de vulnerabilidad.
Hasta ahora, y aunque las quemas controladas se consideran una de las mejores formas de proteger a la especie, las anteriores pruebas realizadas sobre el terreno carecían de validez.

