Miles de sudafricanos salen a las calles para pedir expulsión de migrantes sin papeles
Al menos dos mozambiqueños, un etíope y un malauí han sido asesinados en las últimas semanas de protestas, según la policía.
Miles de sudafricanos se manifestaron el martes para exigir la expulsión de migrantes sin papeles, una movilización marcada por la muerte de un extranjero tras caer de un edificio por miedo a ser perseguido, según la policía.
La policía se desplegó masivamente para las protestas a nivel nacional encabezadas por grupos ciudadanos que fijaron sin sustento legal este 30 de junio como plazo para que los extranjeros sin papeles abandonaran el país.
Se produjeron incidentes aislados, como lanzamientos de piedras y enfrentamientos cerca de Johannesburgo, donde las fuerzas de seguridad escoltaron a algunos extranjeros para alejarlos de una turba.
Varias personas fueron detenidas por saqueos y se desplegó a soldados en Johannesburgo, corazón económico del país, de acuerdo con autoridades.
En la ciudad portuaria de Durban, los manifestantes salieron con atuendos tradicionales de guerrero zulú, portando lanzas, látigos y escudos, y algunos cubiertos con pieles de leopardo.
La manifestante Brightness Gumbi, de 48 años, dijo que estaba frustrada por no poder permitirse alquilar un local para su negocio, mientras los extranjeros sí podían regentar comercios.
"Los extranjeros ilegales consiguen pagarlo porque venden drogas a nuestra gente", declaró a la AFP.
- "Tengo miedo" -
Al menos dos mozambiqueños, un etíope y un malauí han sido asesinados en las últimas semanas de protestas, según la policía.
Un extranjero fue hallado muerto el martes después de que presuntamente saltara desde el octavo piso de un edificio en Durban, aparentemente por miedo a ser perseguido, informó la policía.
Mientras las protestas se desarrollaban en varias ciudades, cientos de migrantes se congregaban en Ciudad del Cabo, Johannesburgo y otros centros, aún a la espera de ayuda para regresar a sus países.
Algunos dijeron que los habían desalojado o sus empleadores los habían despedido, temiendo multas de los inspectores laborales o ataques de grupos de vigilantes.
"La gente en Sudáfrica no nos quiere aquí. Tengo miedo", dijo una mujer zimbabuense de 23 años en Ciudad del Cabo, donde más de 1.500 personas aguardaban la repatriación.
Solo unas pocas decenas de malauíes permanecían en un lugar de Durban desde donde varios miles habían sido enviados en autobús en los últimos días.
"Pensé que podía quedarme, pero los vecinos nos advirtieron anoche", contó a la AFP Adam John, de 32 años. "Sentí que era mejor tratar de volver a casa mientras aún pueda".
En los días previos a las manifestaciones del 30 de junio, el presidente Cyril Ramaphosa anunció que el gobierno intensificaría los planes para combatir la inmigración ilegal, incluyendo un mayor control de las fronteras y más inspecciones.
Anteriores disturbios xenófobos en Sudáfrica han resultado mortales. En 2008, la violencia dejó 62 muertos.
- Tres millones de extranjeros -
Sudáfrica, la primera economía del continente, es un imán para la mano de obra migrante.
El país se enfrenta a una tasa de desempleo superior al 30%, altos índices de criminalidad y el colapso de servicios en muchas zonas.
Unos 3 millones de extranjeros, es decir, el 5,1% de la población, viven en el país del expresidente Nelson Mandela, según las estadísticas oficiales.
Los grupos que se movilizan contra los indocumentados los acusan de quitar empleos y servicios, lo que, según los analistas, supone convertir a los extranjeros en chivos expiatorios de los fracasos del gobierno.
A medida que aumentaban las tensiones, varios gobiernos africanos, entre ellos Nigeria, Malaui, Ghana, Zimbabue y Mozambique, organizaron vuelos y autobuses de repatriación voluntaria para sus ciudadanos.
Más de 25.000 personas habían sido tramitadas para su salida en las últimas semanas, señalaron las autoridades el lunes.
Solo en los últimos días, casi 4.300 extranjeros fueron repatriados y más de 400 deportados, informó la ministra de Justicia, Mmamoloko Kubayi, a los periodistas el martes por la noche.
